Los salmos son las oraciones de la Biblia que Jesús rezó y que la Iglesia católica reza cada día: en la misa, en la Liturgia de las Horas y en la oración personal. Aquí tienes los salmos más rezados, ordenados por necesidad (protección, confianza, perdón, acción de gracias, familia), con un versículo de cada uno y el enlace a su texto completo en una versión católica, con su significado y una oración.
Salmos de protección
- Salmo 91: «El que se acoge al asilo del Altísimo». El salmo de la protección, rezado en los peligros y por la noche.
- Salmo 3: «Yo me acosté y me dormí; y me levanté, porque el Señor me sostuvo». Rodeado de enemigos, en paz.
- Salmo 144: «Bendito sea el Señor, mi Dios, que adiestra mis manos para la lucha». Antes de una prueba.
- Salmo 121: «Mi auxilio viene del Señor». El salmo del viajero.
- Salmo 27: «El Señor es mi luz y mi salvación». Contra el miedo.
- Salmo 35: «Juzga, Señor, a los que me hacen daño». Ante la injusticia y la calumnia.
- Salmo 20: «El Señor te escuche en el día de la tribulación». Una bendición para quien enfrenta una prueba.
- Salmo 70: «Oh Dios, ven en mi ayuda; Señor, date prisa en socorrerme». La oración breve de la urgencia.
Salmos de confianza y de paz
- Salmo 23: «El Señor me pastorea, nada me faltará». El salmo del Buen Pastor.
- Salmo 46: «Nuestro Dios es refugio y fortaleza». Cuando todo tiembla.
- Salmo 4: «En paz, en él mismo, dormiré y descansaré». La oración de la noche.
- Salmo 139: «Señor, tú me has probado y me conoces». Dios nos conoce por dentro.
- Salmo 37: «Deléitate en el Señor, y él te dará lo que pide tu corazón». Contra la envidia y la impaciencia.
- Salmo 40: «Esperé, esperé en el Señor». Para una espera larga.
- Salmo 16: «Guárdame, Señor, porque he esperado en ti». La herencia que no pasa.
- Salmo 42: «Como el ciervo desea las fuentes de agua». La sed de Dios en la tristeza.
- Salmo 25: «A ti, Señor, he levantado mi alma». El salmo del Adviento.
- Salmo 31: «En tus manos encomiendo mi espíritu». Las últimas palabras de Jesús.
- Salmo 22: «Dios, Dios mío, mírame: ¿por qué me has abandonado?». El salmo que Jesús rezó en la cruz.
- Salmo 63: «Oh Dios, Dios mío, a ti madrugo desde la aurora». El salmo de la mañana.
- Salmo 62: «¿No estará mi alma sometida a Dios? Pues de él viene mi salvación». Solo en Dios descansa el alma.
- Salmo 73: «Para mí lo bueno es estar junto a Dios». Cuando parece que a los malos les va mejor.
- Salmo 7: «Señor, Dios mío, en ti he esperado». La oración del inocente acusado.
- Salmo 86: «Inclina, Señor, tu oído y escúchame». La oración del pobre, rezada por la noche.
- Salmo 71: «No me rechaces en el tiempo de la vejez». La oración de los mayores.
Salmos del perdón
- Salmo 51: «Ten piedad de mí, oh Dios». El Miserere, para preparar la confesión.
- Salmo 32: «Dichosos aquellos cuyas culpas han sido perdonadas». El salmo de la confesión.
- Salmo 130: «Desde lo profundo clamé a ti, Señor». El De profundis, también por los difuntos.
- Salmo 143: «Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios». El último salmo penitencial.
- Salmo 6: «Ten piedad de mí, Señor, porque estoy sin fuerzas». El primer salmo penitencial.
- Salmo 41: «Sana mi alma, porque he pecado contra ti». El salmo del enfermo.
Salmos de acción de gracias y alabanza
- Salmo 103: «Bendice, alma mía, al Señor». La gratitud por los beneficios de Dios.
- Salmo 100: «Aclamad a Dios con júbilo, tierra entera». El salmo de la alegría.
- Salmo 30: «Señor Dios mío, clamé a ti, y tú me sanaste». Después de una curación.
- Salmo 34: «Bendeciré al Señor en todo tiempo». «Gustad y ved qué suave es el Señor».
- Salmo 145: «Te ensalzaré, Dios mío, mi rey». El Señor sostiene a los que caen.
- Salmo 126: «Los que siembran entre lágrimas cosecharán con alegría». La esperanza después del sufrimiento.
- Salmo 19: «Los cielos cuentan la gloria de Dios». La creación y la Palabra.
- Salmo 150: «¡Todo lo que respira alabe al Señor!». El último salmo de la Biblia.
- Salmo 118: «Este es el día que hizo el Señor». El salmo de Pascua.
- Salmo 18: «Te amaré, Señor, fortaleza mía». El canto de victoria de David.
- Salmo 95: «Venid, alegrémonos en el Señor». El invitatorio con que empieza cada día.
- Salmo 84: «¡Qué amables son tus moradas, Señor de los ejércitos!». El deseo de la casa de Dios.
- Salmo 24: «Del Señor es la tierra y cuanto la llena». El salmo de Todos los Santos.
- Salmo 8: «Señor, Señor nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!». ¿Qué es el hombre?
- Salmo 33: «La tierra está llena de la misericordia del Señor». Dios creador y fiel.
- Salmo 67: «Dios tenga piedad de nosotros y nos bendiga». El salmo del 1 de enero.
- Salmo 21: «Le concediste el deseo de su corazón». Acción de gracias por una oración escuchada.
- Salmo 138: «Te alabaré, Señor, con todo mi corazón». No abandones la obra de tus manos.
- Salmo 50: «Invócame en el día de la angustia: yo te libraré». El sacrificio de alabanza.
- Salmo 85: «Muéstranos, Señor, tu misericordia». El salmo del Adviento.
- Salmo 116: «¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?». El salmo del Jueves Santo.
- Salmo 66: «Venid y ved las obras de Dios». Un salmo de Pascua.
Salmos de la familia, el trabajo y la vida
- Salmo 128: «Dichosos todos los que temen al Señor y andan por sus caminos». El salmo de la familia y de la boda.
- Salmo 127: «Si el Señor no edifica la casa». La casa construida con Dios.
- Salmo 112: «Dichoso el hombre que teme al Señor». El justo generoso que no teme las malas noticias.
- Salmo 90: «Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación». La oración de Moisés sobre la brevedad de la vida.
- Salmo 1: «Dichoso el hombre». Los dos caminos.
- Salmo 5: «Escucha, Señor, mis palabras». La oración de la mañana.
- Salmo 133: «qué bueno y qué agradable es que los hermanos vivan unidos». El salmo de la unidad.
- Salmo 119: «Lámpara para mis pies es tu palabra». El salmo más largo, sobre la Palabra de Dios.
Por qué cambia la numeración de los salmos
Las Biblias católicas antiguas y la liturgia en latín siguen la numeración griega y latina de la Vulgata; las Biblias actuales siguen la numeración hebrea. Del Salmo 10 al 147, el número de la Vulgata suele ser uno menos: el Salmo 23 es el 22, el Salmo 91 es el 90 y el Salmo 51 es el 50. En cada página indicamos los dos números.
Cómo reza los salmos la Iglesia
- En la misa: después de la primera lectura se canta o se lee el salmo responsorial, con una respuesta que repite el pueblo.
- En la Liturgia de las Horas: sacerdotes, religiosos y muchos laicos rezan los salmos cada mañana (Laudes), cada tarde (Vísperas) y antes de dormir (Completas).
- En la oración personal: basta un salmo rezado despacio, deteniéndose en el versículo que toca el corazón.
Preguntas frecuentes
¿Los salmos católicos son distintos de los de otras Biblias?
El libro de los Salmos es el mismo, con 150 salmos. Cambian la numeración (en las Biblias que siguen la Vulgata) y la traducción.
¿Cuál es el salmo más rezado?
El Salmo 23, «El Señor es mi pastor», y el Salmo 91, el salmo de la protección.
¿Qué salmo rezar cada día?
Por la mañana, el Salmo 5 o el Salmo 100; por la noche, el Salmo 4 o el Salmo 91.
Más oraciones en español
- Salmos para la salud
- Oración del día
- Oración de la mañana
- Oración de la noche
- Oración de protección
- Peticiones para la misa de hoy
- En portugués: Salmos poderosos; en inglés: Psalms for protection
Fuentes
- Salmos 23 y 91: Félix Torres Amat, La Sagrada Biblia (1823-1825), dominio público. Los demás: traducción de esta página a partir de la Vulgata Clementina.
- Explicaciones escritas para biddingprayers.com por el seminarista Giuseppe.