El Salmo 18 es el canto de victoria de David después de que Dios lo librara de todos sus enemigos y de la mano de Saúl: «Te amaré, Señor, fortaleza mía. El Señor es mi roca, mi refugio y mi libertador». Es uno de los salmos más largos y poderosos: Dios baja del cielo entre truenos y relámpagos para salvar a quien lo invoca. El mismo canto se encuentra en el segundo libro de Samuel (capítulo 22). En las Biblias católicas que siguen la numeración de la Vulgata es el Salmo 17. Aquí tienes el texto completo, lo que significa y una oración.
El Salmo 18 completo
Nuestra traducción del texto latino de la Vulgata, la Biblia de la Iglesia durante siglos:
Te amaré, Señor, fortaleza mía.
El Señor es mi roca, mi refugio y mi libertador. Mi Dios es mi ayuda, y en él esperaré; mi protector, el cuerno de mi salvación y mi amparo.
Invocaré al Señor con alabanzas, y quedaré a salvo de mis enemigos.
Me rodearon los dolores de la muerte, y los torrentes de la iniquidad me aterraron.
Los dolores del abismo me rodearon; me sorprendieron los lazos de la muerte.
En mi angustia invoqué al Señor, y a mi Dios clamé: y él escuchó mi voz desde su santo templo; y mi clamor llegó ante él, a sus oídos.
Se conmovió y tembló la tierra; los cimientos de los montes se estremecieron y se conmovieron, porque él se había airado contra ellos.
Subió humo en su ira, y de su rostro ardió un fuego; carbones se encendieron por él.
Inclinó los cielos y descendió, y una nube oscura bajo sus pies.
Montó sobre los querubines y voló; voló sobre las alas de los vientos.
Puso las tinieblas como su escondite; a su alrededor su tienda, agua oscura en las nubes del aire.
Ante el resplandor de su presencia pasaron las nubes, granizo y carbones de fuego.
Tronó el Señor desde el cielo, y el Altísimo hizo oír su voz: granizo y carbones de fuego.
Lanzó sus flechas y los dispersó; multiplicó los relámpagos y los desbarató.
Y aparecieron las fuentes de las aguas, y se descubrieron los cimientos del orbe, ante tu amenaza, Señor, ante el soplo del aliento de tu ira.
Desde lo alto extendió la mano y me tomó; me sacó de las aguas caudalosas.
Me libró de mis enemigos poderosísimos, y de los que me odiaban. Porque eran más fuertes que yo;
me sorprendieron en el día de mi aflicción: pero el Señor fue mi protector.
Y me sacó a un lugar espacioso; me salvó, porque me amaba,
y el Señor me recompensará según mi justicia, y según la pureza de mis manos me recompensará:
porque guardé los caminos del Señor, y no me aparté impíamente de mi Dios;
porque todos sus juicios están delante de mí, y no aparté de mí sus mandatos.
Y seré irreprochable ante él, y me guardaré de mi iniquidad.
Y el Señor me recompensará según mi justicia, y según la pureza de mis manos ante sus ojos.
Con el santo serás santo, y con el hombre inocente serás inocente,
y con el elegido serás elegido, y con el perverso obrarás según su perversidad.
Porque tú salvarás al pueblo humilde, y humillarás los ojos de los soberbios.
Porque tú enciendes mi lámpara, Señor; Dios mío, ilumina mis tinieblas.
Porque contigo seré librado de la tentación; y con mi Dios saltaré la muralla.
Dios mío, su camino es intachable; las palabras del Señor son acrisoladas en el fuego: él es el protector de todos los que esperan en él.
Porque ¿quién es dios fuera del Señor? ¿O quién es dios fuera de nuestro Dios?
Dios, que me ciñó de fortaleza, e hizo intachable mi camino;
que hizo mis pies como los de los ciervos, y me estableció en las alturas;
que adiestra mis manos para el combate. E hiciste mis brazos como un arco de bronce,
y me diste la protección de tu salvación: y tu diestra me sostuvo, y tu corrección me enderezó hasta el fin, y tu misma corrección me enseñará.
Ensanchaste mis pasos debajo de mí, y no vacilaron mis pies.
Perseguiré a mis enemigos y los alcanzaré; y no volveré hasta que desfallezcan.
Los quebrantaré, y no podrán resistir; caerán bajo mis pies.
Me ceñiste de fuerza para la guerra, y derribaste bajo mí a los que se alzaban contra mí.
Hiciste que mis enemigos me volvieran la espalda, y destruiste a los que me odiaban.
Clamaron, y no había quien los salvara; al Señor, y no los escuchó.
Y los desmenuzaré como polvo ante el viento; los borraré como el lodo de las calles.
Me librarás de las contradicciones del pueblo; me pondrás a la cabeza de las naciones.
Un pueblo que no conocía me sirvió; al oírme, me obedeció.
Los hijos extranjeros me mintieron, los hijos extranjeros envejecieron y cojearon fuera de sus sendas.
¡Vive el Señor, y bendito sea mi Dios, y ensalzado sea el Dios de mi salvación!
Dios, que me das venganza y me sometes los pueblos; mi libertador de mis enemigos furiosos.
Y me levantarás por encima de los que se alzan contra mí; me librarás del hombre inicuo.
Por eso te alabaré entre las naciones, Señor, y cantaré salmos a tu nombre;
tú que engrandeces la salvación de tu rey, y haces misericordia a tu ungido, a David y a su descendencia para siempre.
Qué significa el Salmo 18
- «Te amaré, Señor, fortaleza mía»: el salmo empieza con una declaración de amor. Antes de pedir, David ama.
- «El Señor es mi roca, mi refugio y mi libertador»: una lista de imágenes de seguridad: roca, refugio, protector, fortaleza. Dios es todo lo que el soldado busca en la batalla.
- «En mi angustia invoqué al Señor… y él escuchó mi voz desde su santo templo»: el centro del salmo. La oración del que sufre llega a los oídos de Dios.
- «Inclinó los cielos y descendió»: la respuesta de Dios se describe como una tormenta: terremoto, fuego, nubes, relámpagos. Dios no es indiferente al dolor de los suyos.
- «Me sacó de las aguas caudalosas… me salvó, porque me amaba»: la salvación nace del amor de Dios.
- «Tú enciendes mi lámpara, Señor; Dios mío, ilumina mis tinieblas»: uno de los versículos más rezados del salmo.
- «Con mi Dios saltaré la muralla»: con Dios se superan los obstáculos que parecían imposibles.
- «Por eso te alabaré entre las naciones»: san Pablo cita este versículo para decir que también los paganos alabarán a Dios (Romanos 15,9).
Cuándo rezar el Salmo 18
- Después de una victoria o de una liberación, para dar gracias. Ver la oración de acción de gracias.
- En un combate difícil: una enfermedad, un juicio, una tentación fuerte. Ver la oración de protección.
- En la oscuridad, con el versículo «Dios mío, ilumina mis tinieblas».
Oración con el Salmo 18
Escrita para esta página:
Te amo, Señor, fortaleza mía, mi roca y mi refugio.
En mi angustia te invoco: escucha mi voz desde tu santo templo.
Extiende tu mano desde lo alto y sácame de las aguas que me ahogan.
Enciende mi lámpara e ilumina mis tinieblas;
contigo saltaré la muralla que hoy me parece imposible. Amén.
Preguntas frecuentes
¿Por qué algunas Biblias lo llaman Salmo 17?
Porque las Biblias católicas antiguas y la liturgia en latín siguen la numeración griega y latina, en la que este salmo es el 17; las Biblias actuales siguen la numeración hebrea, en la que es el 18. Es el mismo texto. Atención: en esas Biblias antiguas, el «Salmo 18» es otro salmo (el 19 de la numeración actual).
¿Dónde más aparece el Salmo 18 en la Biblia?
Casi con las mismas palabras, en el segundo libro de Samuel, capítulo 22, como el canto que David compuso cuando el Señor lo libró de la mano de todos sus enemigos y de Saúl.
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- En portugués: Salmo 18; en inglés: Psalm 18
Fuentes
- Salmo 17 (18): texto latino de la Vulgata Clementina (Wikisource), traducción de esta página.
- 2 Samuel 22; Romanos 15,9.
- Explicación y oración escritas para biddingprayers.com por el seminarista Giuseppe.