Salmo 35: «Juzga, Señor, a los que me hacen daño», texto y significado

El Salmo 35 es la oración de quien sufre una injusticia: «Juzga, Señor, a los que me hacen daño; combate a los que me combaten». David, calumniado y traicionado por aquellos a quienes había ayudado, pone su causa en manos de Dios. Muchos lo rezan cuando sufren calumnias, persecución o acoso. En las Biblias católicas que siguen la numeración de la Vulgata es el Salmo 34. Aquí tienes el texto completo, lo que significa, cómo rezarlo como cristiano y una oración.

El Salmo 35 completo

Nuestra traducción del texto latino de la Vulgata, la Biblia de la Iglesia durante siglos:

Juzga, Señor, a los que me hacen daño; combate a los que me combaten.
Toma las armas y el escudo, y levántate en mi ayuda.
Saca la espada y cierra el paso a los que me persiguen; di a mi alma: Yo soy tu salvación.
Queden confundidos y avergonzados los que buscan mi vida; retrocedan y queden confundidos los que piensan males contra mí.
Sean como polvo ante el viento, y que el ángel del Señor los acose.
Sea su camino tinieblas y resbaladero, y que el ángel del Señor los persiga.
Porque sin motivo me escondieron su lazo para perderme; sin razón ultrajaron mi alma.
Venga sobre él el lazo que no conoce, y la red que escondió lo atrape, y caiga en su mismo lazo.
Pero mi alma se alegrará en el Señor, y se deleitará en su salvación.
Todos mis huesos dirán: Señor, ¿quién como tú? Tú libras al débil de la mano del más fuerte, al necesitado y al pobre de los que lo despojan.
Se levantaron testigos injustos; me preguntaban cosas que yo no sabía.
Me devolvían mal por bien, la desolación para mi alma.
Pero yo, cuando ellos me afligían, me vestía de cilicio; humillaba mi alma con el ayuno, y mi oración volvía a mi seno.
Como a un prójimo, como a un hermano nuestro, así los trataba con agrado; como quien está de luto y triste, así me humillaba.
Pero ellos se alegraron contra mí y se juntaron; se amontonaron sobre mí los azotes, y yo no lo sabía.
Se dispersaron, pero no se arrepintieron; me pusieron a prueba, se burlaron de mí con burlas; rechinaron contra mí sus dientes.
Señor, ¿cuándo mirarás? Libra mi alma de su maldad; libra de los leones mi única vida.
Te alabaré en la gran asamblea; en medio de un pueblo numeroso te alabaré.
Que no se alegren de mí los que injustamente me son contrarios, los que me odian sin motivo y se guiñan los ojos.
Porque a mí me hablaban con palabras de paz; pero, hablando con furor contra la tierra, tramaban engaños.
Abrieron contra mí su boca; dijeron: ¡Bien, bien! Lo han visto nuestros ojos.
Lo has visto, Señor: no calles; Señor, no te apartes de mí.
Levántate y atiende a mi juicio, Dios mío; Señor mío, atiende a mi causa.
Júzgame según tu justicia, Señor Dios mío, y que no se alegren de mí.
Que no digan en su corazón: ¡Bien, bien, como queríamos! Ni digan: Lo hemos devorado.
Queden avergonzados y confundidos a la vez los que se alegran de mis males; vístanse de confusión y vergüenza los que hablan con soberbia contra mí.
Salten de gozo y alégrense los que desean mi justicia, y digan siempre: Engrandecido sea el Señor, los que quieren la paz de su siervo.
Y mi lengua meditará tu justicia, tu alabanza todo el día.

Qué significa el Salmo 35

  • «Toma las armas y el escudo, y levántate en mi ayuda»: David no se toma la venganza por su mano: pide a Dios que lo defienda.
  • «Di a mi alma: Yo soy tu salvación»: el centro del salmo. Más que la derrota de los enemigos, el salmista necesita oír que Dios está de su lado.
  • «Me devolvían mal por bien»: el dolor más hondo es la traición. David había ayunado y rezado por ellos cuando sufrían («me vestía de cilicio»), y ellos se alegraron de su caída.
  • «Los que me odian sin motivo»: Jesús aplicó a sí mismo estas palabras en la Última Cena: «me odiaron sin motivo» (Juan 15,25).
  • «Lo has visto, Señor: no calles»: Dios ve lo que nadie ve. El salmo termina en alabanza: «mi lengua meditará tu justicia».

¿Cómo rezar un salmo que pide castigo para los enemigos? El cristiano lo reza a la luz del Evangelio: «amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen» (Mateo 5,44). Pedimos a Dios que haga justicia y detenga el mal, no que destruya a las personas, y dejamos la venganza en sus manos. Los Padres de la Iglesia rezaban estos versículos también contra el enemigo interior: el pecado y el demonio.

Cuándo rezar el Salmo 35

  • Ante una calumnia o una injusticia, en el trabajo, en la familia o en un juicio.
  • En el acoso, o cuando alguien busca hacernos daño. Ver la oración de protección.
  • Cuando la traición viene de alguien a quien ayudamos.
  • En la tentación, contra el enemigo del alma. Ver la oración a San Miguel Arcángel.

Oración con el Salmo 35

Escrita para esta página:

Señor, tú conoces mi causa: defiéndeme.
Di a mi alma: «Yo soy tu salvación».
No permitas que la injusticia triunfe, y libra mi corazón del odio y de la venganza.
Bendice a los que me hacen daño y conviértelos; y que mi lengua cante tu justicia todo el día. Amén.

Preguntas frecuentes

¿Por qué algunas Biblias lo llaman Salmo 34?

Porque las Biblias católicas antiguas y la liturgia en latín siguen la numeración griega y latina, en la que este salmo es el 34; las Biblias actuales siguen la numeración hebrea, en la que es el 35. Es el mismo texto. Atención: en esas Biblias antiguas, el «Salmo 35» es otro salmo (el 36 de la numeración actual).

¿El Salmo 35 es un salmo de protección?

Sí: es la oración de quien se siente atacado y pide a Dios que sea su escudo. Para la protección en los peligros se rezan también el Salmo 91 y el Salmo 27.

Más oraciones en español

Fuentes

  • Salmo 34 (35): texto latino de la Vulgata Clementina (Wikisource), traducción de esta página.
  • Juan 15,25; Mateo 5,44.
  • Explicación y oración escritas para biddingprayers.com por el seminarista Giuseppe.