El Salmo 40 es el canto de quien esperó con paciencia y fue escuchado: «Esperé, esperé en el Señor, y él se inclinó hacia mí». Dios lo sacó «del lago de la miseria y del fango del cieno», asentó sus pies sobre roca y le dio un cántico nuevo. Es también un salmo de entrega: «Aquí vengo», dice el salmista, dispuesto a hacer la voluntad de Dios. En las Biblias católicas que siguen la numeración de la Vulgata es el Salmo 39. Aquí tienes el texto completo, lo que significa y una oración.
El Salmo 40 completo
Nuestra traducción del texto latino de la Vulgata, la Biblia de la Iglesia durante siglos:
Esperé, esperé en el Señor, y él se inclinó hacia mí.
Escuchó mis ruegos, y me sacó del lago de la miseria y del fango del cieno. Asentó mis pies sobre roca, y dirigió mis pasos.
Puso en mi boca un cántico nuevo, un himno a nuestro Dios. Muchos lo verán, y temerán, y esperarán en el Señor.
Dichoso el hombre que pone su esperanza en el nombre del Señor, y no se volvió hacia las vanidades y las locuras engañosas.
Muchas maravillas has hecho tú, Señor Dios mío; y en tus designios no hay quien se te parezca. Las anuncié y hablé de ellas: son más de las que se pueden contar.
No quisiste sacrificio ni ofrenda, pero me diste oídos para escuchar. No pediste holocausto ni sacrificio por el pecado;
entonces dije: Aquí vengo. En el comienzo del libro está escrito de mí
que haga tu voluntad. Dios mío, lo he querido, y tu ley está en medio de mi corazón.
He anunciado tu justicia en la gran asamblea; no cerraré mis labios: Señor, tú lo sabes.
No escondí tu justicia en mi corazón; proclamé tu verdad y tu salvación; no oculté tu misericordia y tu verdad a la gran asamblea.
Pero tú, Señor, no alejes de mí tus misericordias; tu misericordia y tu verdad me han sostenido siempre.
Porque me han rodeado males sin número; me han alcanzado mis culpas, y no pude ver. Son más que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me ha abandonado.
Dígnate, Señor, librarme; Señor, mira en mi ayuda.
Queden confundidos y avergonzados a la vez los que buscan mi vida para quitármela; retrocedan y queden avergonzados los que me desean males.
Reciban al instante su confusión los que me dicen: ¡Bien, bien!
Salten de gozo y alégrense en ti todos los que te buscan; y digan siempre: Engrandecido sea el Señor, los que aman tu salvación.
Yo soy mendigo y pobre, pero el Señor cuida de mí. Tú eres mi ayuda y mi protector; Dios mío, no tardes.
Qué significa el Salmo 40
- «Esperé, esperé en el Señor»: la repetición (en latín, «esperando, esperé») expresa una espera larga y paciente. Dios no siempre responde enseguida, pero responde.
- «Me sacó del lago de la miseria y del fango del cieno. Asentó mis pies sobre roca»: la imagen de quien estaba hundido, en la tristeza, en una adicción o en el pecado, y vuelve a pisar firme.
- «Puso en mi boca un cántico nuevo»: la salvación se convierte en testimonio: «muchos lo verán… y esperarán en el Señor».
- «No quisiste sacrificio ni ofrenda… entonces dije: Aquí vengo»: a Dios le agrada más la obediencia que los sacrificios. La Carta a los Hebreos (10,5-7) pone estas palabras en boca de Cristo al entrar en el mundo.
- «Yo soy mendigo y pobre, pero el Señor cuida de mí»: el salmo termina con humildad y confianza: «Dios mío, no tardes».
Cuándo rezar el Salmo 40
- En una espera larga: un trabajo, una curación, un hijo, la respuesta a una oración.
- Al salir de una depresión o de una adicción, dando gracias por los pies «sobre roca». Ver la oración para la ansiedad.
- Para ofrecerse a Dios: «Aquí vengo» es la respuesta de quien recibe una vocación.
Oración con el Salmo 40
Escrita para esta página:
Señor, espero en ti: inclínate hacia mí y escucha mi oración.
Sácame del fango en que me hundo y asienta mis pies sobre roca.
Pon en mi boca un cántico nuevo.
Aquí vengo, Señor, para hacer tu voluntad. Soy pobre, pero tú cuidas de mí: Dios mío, no tardes. Amén.
Preguntas frecuentes
¿Por qué algunas Biblias lo llaman Salmo 39?
Porque las Biblias católicas antiguas y la liturgia en latín siguen la numeración griega y latina, en la que este salmo es el 39; las Biblias actuales siguen la numeración hebrea, en la que es el 40. Es el mismo texto. Atención: en esas Biblias antiguas, el «Salmo 40» es otro salmo (el 41 de la numeración actual).
¿Qué dice el Salmo 40 sobre Jesús?
La Carta a los Hebreos (10,5-7) lee los versículos «No quisiste sacrificio ni ofrenda… Aquí vengo» como palabras de Cristo, que vino a cumplir la voluntad del Padre y ofrecerse a sí mismo.
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- En portugués: Salmo 40; en inglés: Psalm 40
Fuentes
- Salmo 39 (40): texto latino de la Vulgata Clementina (Wikisource), traducción de esta página.
- Hebreos 10,5-7.
- Explicación y oración escritas para biddingprayers.com por el seminarista Giuseppe.