Salmo 22: «Dios, Dios mío… ¿por qué me has abandonado?», el salmo de la Pasión

El Salmo 22 es el salmo que Jesús rezó en la cruz: «Dios, Dios mío… ¿por qué me has abandonado?». Describe con detalles impresionantes la Pasión (las burlas, las manos y los pies taladrados, los vestidos repartidos a suertes), pero no termina en la desesperación: su segunda parte es un canto de victoria y de esperanza para todos los pueblos. En las Biblias católicas que siguen la numeración de la Vulgata es el Salmo 21; el que esas Biblias llaman Salmo 22 es «El Señor es mi pastor». Aquí tienes el texto completo, lo que significa y una oración.

El Salmo 22 completo

Nuestra traducción del texto latino de la Vulgata, la Biblia de la Iglesia durante siglos:

Dios, Dios mío, mírame: ¿por qué me has abandonado? Lejos de mi salvación están las palabras de mis pecados.
Dios mío, clamaré de día, y no me escucharás; y de noche, y no será por necedad mía.
Pero tú habitas en el santuario, alabanza de Israel.
En ti esperaron nuestros padres; esperaron, y tú los libraste.
A ti clamaron, y fueron salvados; en ti esperaron, y no quedaron confundidos.
Pero yo soy un gusano, y no un hombre; oprobio de los hombres y desprecio del pueblo.
Todos los que me ven se burlan de mí; hablan con los labios y menean la cabeza:
Esperó en el Señor, que lo libre; que lo salve, ya que lo quiere.
Porque tú eres quien me sacó del vientre, mi esperanza desde los pechos de mi madre.
A ti fui entregado desde el seno; desde el vientre de mi madre tú eres mi Dios:
no te alejes de mí, porque la angustia está cerca, y no hay quien me ayude.
Me rodearon muchos novillos; toros cebados me cercaron.
Abrieron contra mí su boca, como león que despedaza y ruge.
Como agua me he derramado, y se han dislocado todos mis huesos: mi corazón se ha vuelto como cera que se derrite en medio de mis entrañas.
Se ha secado como una teja mi vigor, y mi lengua se ha pegado a mi paladar: y me has llevado al polvo de la muerte.
Porque me rodearon muchos perros; una banda de malhechores me cercó. Taladraron mis manos y mis pies;
contaron todos mis huesos. Y ellos me miraban y me observaban.
Se repartieron mis vestidos, y echaron suertes sobre mi túnica.
Pero tú, Señor, no alejes de mí tu auxilio; atiende a mi defensa.
Libra, oh Dios, mi alma de la espada, y de la mano del perro mi única vida.
Sálvame de la boca del león, y salva mi pequeñez de los cuernos de los búfalos.
Anunciaré tu nombre a mis hermanos; en medio de la asamblea te alabaré.
Los que teméis al Señor, alabadlo; descendencia toda de Jacob, glorificadlo.
Témalo toda la descendencia de Israel, porque no despreció ni desdeñó la súplica del pobre, ni apartó de mí su rostro: y cuando clamé a él, me escuchó.
De ti viene mi alabanza en la gran asamblea; cumpliré mis votos en presencia de los que lo temen.
Comerán los pobres, y quedarán saciados, y alabarán al Señor los que lo buscan: vivan sus corazones por los siglos de los siglos.
Se acordarán y se volverán al Señor todos los confines de la tierra; y se postrarán en su presencia todas las familias de los pueblos:
porque del Señor es el reino, y él gobernará a las naciones.
Comieron y adoraron todos los poderosos de la tierra; ante él se postrarán todos los que bajan a la tierra.
Y mi alma vivirá para él; y mi descendencia le servirá.
Se hablará del Señor a la generación venidera; y los cielos anunciarán su justicia al pueblo que nacerá, que el Señor ha hecho.

Qué significa el Salmo 22

  • «¿Por qué me has abandonado?»: Jesús, en la cruz, gritó el comienzo de este salmo (Mateo 27,46). Al rezarlo, hizo suya la oración de todo el que sufre y se siente abandonado, y la llevó hasta el final, que es confianza.
  • «Todos los que me ven se burlan de mí… Esperó en el Señor, que lo libre»: las mismas burlas que los jefes dijeron ante la cruz (Mateo 27,43).
  • «Taladraron mis manos y mis pies; contaron todos mis huesos»: así leen el versículo la traducción griega y la latina; los cristianos vieron aquí la crucifixión.
  • «Se repartieron mis vestidos, y echaron suertes sobre mi túnica»: el Evangelio de san Juan lo ve cumplido al pie de la cruz (Juan 19,24).
  • «Anunciaré tu nombre a mis hermanos»: el salmo cambia de tono. La Carta a los Hebreos (2,12) pone estas palabras en boca de Cristo resucitado.
  • «…se volverán al Señor todos los confines de la tierra»: el sufrimiento del justo termina en la salvación de todos los pueblos.

Cuándo rezar el Salmo 22

  • En Semana Santa: es el salmo responsorial del Domingo de Ramos, y se reza el Viernes Santo.
  • Cuando Dios parece ausente, para rezar con las mismas palabras de Jesús.
  • Junto a un enfermo grave o un moribundo, sabiendo que el salmo termina en esperanza.

Oración con el Salmo 22

Escrita para esta página:

Señor Jesús, que en la cruz rezaste: «Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»,
tú conoces mi sufrimiento y mi soledad.
Cuando no sienta tu presencia, enséñame a seguir hablándote.
Y como tu Pasión terminó en la Resurrección,
haz que mi dolor termine en alabanza. Amén.

Preguntas frecuentes

¿Por qué algunas Biblias lo llaman Salmo 21?

Porque las Biblias católicas antiguas y la liturgia en latín siguen la numeración griega y latina, en la que este salmo es el 21; las Biblias actuales siguen la numeración hebrea, en la que es el 22. Es el mismo texto. Atención: en esas Biblias antiguas, el «Salmo 22» es otro salmo (el 23 de la numeración actual).

¿Jesús perdió la fe en la cruz al decir «¿por qué me has abandonado?»?

No. Jesús rezaba un salmo que todo judío conocía, y que termina en la confianza y la victoria. Expresó el dolor real del abandono, y al mismo tiempo lo puso en manos del Padre.

Más oraciones en español

Fuentes

  • Salmo 21 (22): texto latino de la Vulgata Clementina (Wikisource), traducción de esta página.
  • Mateo 27,43.46; Juan 19,24; Hebreos 2,12.
  • Explicación y oración escritas para biddingprayers.com por el seminarista Giuseppe.