Salmo 32: «Dichosos aquellos cuyas culpas han sido perdonadas», texto y significado

El Salmo 32 es el salmo de la confesión: «Dichosos aquellos cuyas culpas han sido perdonadas, y cuyos pecados han sido cubiertos». David cuenta lo que vivió: mientras callaba su pecado se consumía por dentro; cuando lo confesó, Dios lo perdonó. Es el segundo de los siete salmos penitenciales. En las Biblias católicas que siguen la numeración de la Vulgata es el Salmo 31. Aquí tienes el texto completo, lo que significa y una oración.

El Salmo 32 completo

Nuestra traducción del texto latino de la Vulgata, la Biblia de la Iglesia durante siglos:

Dichosos aquellos cuyas culpas han sido perdonadas, y cuyos pecados han sido cubiertos.
Dichoso el hombre a quien el Señor no imputa pecado, y en cuyo espíritu no hay engaño.
Porque callé, se consumieron mis huesos, mientras clamaba todo el día.
Porque día y noche pesaba sobre mí tu mano; me revolvía en mi angustia, mientras se me clavaba la espina.
Te di a conocer mi pecado, y no oculté mi injusticia. Dije: Confesaré contra mí mi injusticia al Señor; y tú perdonaste la maldad de mi pecado.
Por esto te rogará todo santo en el tiempo oportuno. Ciertamente, en la inundación de las muchas aguas, no llegarán hasta él.
Tú eres mi refugio en la angustia que me rodea; alegría mía, líbrame de los que me rodean.
Te daré entendimiento y te instruiré en el camino por donde has de andar; fijaré mis ojos sobre ti.
No seáis como el caballo y el mulo, que no tienen entendimiento. Con freno y bocado sujeta las quijadas de los que no se acercan a ti.
Muchos son los azotes del pecador; pero al que espera en el Señor lo rodeará la misericordia.
Alegraos en el Señor y regocijaos, justos; y gloriaos todos los rectos de corazón.

Qué significa el Salmo 32

  • «Dichosos aquellos cuyas culpas han sido perdonadas»: la felicidad del perdón. San Pablo cita estos versículos al hablar de la gracia (Romanos 4,7-8).
  • «Porque callé, se consumieron mis huesos»: el pecado escondido pesa en el cuerpo y en el alma.
  • «Te di a conocer mi pecado… y tú perdonaste la maldad de mi pecado»: basta decidir confesarse para encontrar el perdón de Dios. Es la experiencia del sacramento de la reconciliación.
  • «Tú eres mi refugio»: quien se ha confesado ya no huye de Dios, sino que se refugia en él.
  • «No seáis como el caballo y el mulo»: Dios quiere guiarnos con la mirada, no con freno y bocado.
  • «Al que espera en el Señor lo rodeará la misericordia»: el salmo termina en alegría.

Según su biógrafo Posidio, san Agustín hizo escribir los salmos penitenciales en la pared, junto a su cama, para rezarlos en su última enfermedad.

Cuándo rezar el Salmo 32

  • Antes de la confesión, para vencer el miedo y la vergüenza. Ver el acto de contrición.
  • Después de confesarse, en acción de gracias por el perdón.
  • En Cuaresma, con los demás salmos penitenciales, como el Salmo 51.

Oración con el Salmo 32

Escrita para esta página:

Señor, no quiero seguir callando mi pecado: tú lo conoces.
Te lo confieso con humildad; perdóname y quita el peso que llevo dentro.
Sé mi refugio y guíame con tu mirada, para que no me aleje más de ti.
Gracias por tu misericordia, que me rodea. Amén.

Preguntas frecuentes

¿Por qué algunas Biblias lo llaman Salmo 31?

Porque las Biblias católicas antiguas y la liturgia en latín siguen la numeración griega y latina, en la que este salmo es el 31; las Biblias actuales siguen la numeración hebrea, en la que es el 32. Es el mismo texto. Atención: en esas Biblias antiguas, el «Salmo 32» es otro salmo (el 33 de la numeración actual).

¿Cuáles son los siete salmos penitenciales?

Los Salmos 6, 32, 38, 51, 102, 130 y 143 (en la numeración de la Vulgata: 6, 31, 37, 50, 101, 129 y 142). La tradición los reza para pedir perdón, sobre todo en Cuaresma.

Más oraciones en español

Fuentes

  • Salmo 31 (32): texto latino de la Vulgata Clementina (Wikisource), traducción de esta página.
  • Romanos 4,7-8; Posidio, Vida de san Agustín, 31.
  • Explicación y oración escritas para biddingprayers.com por el seminarista Giuseppe.