El vía crucis es la oración con la que acompañamos a Jesús en su camino desde el pretorio de Pilato hasta el sepulcro, deteniéndonos en 14 estaciones; se reza sobre todo los viernes de Cuaresma y el Viernes Santo. El más difundido es el de san Alfonso María de Ligorio (1696-1787), con su meditación «Considera…», una oración a Jesús y una estrofa del Stabat Mater. Aquí lo tienes completo, en nuestra traducción del original italiano de san Alfonso, con el modo de rezarlo, las fechas de la Cuaresma 2027 y la indulgencia.
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Cómo se reza el vía crucis
- En la iglesia se va de una estación a otra, ante las 14 cruces o imágenes; en casa se puede rezar sin moverse, incluso a solas.
- En cada estación: se anuncia la estación, se dice «Te adoramos, oh Cristo…», se lee la meditación y la oración, se rezan un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y se canta o reza la estrofa del Stabat Mater con el estribillo «Santa Madre…».
- Dura una media hora. Se empieza con el acto de contrición y se termina rezando por las intenciones del Papa.
Oración inicial: acto de contrición
Señor mío Jesucristo, tú hiciste este camino con tanto amor para morir por mí, y yo tantas veces te he dado la espalda; pero ahora te amo con toda mi alma, y porque te amo me arrepiento de corazón de haberte ofendido. Perdóname y permíteme acompañarte en este camino. Tú vas a morir por amor a mí; yo quiero ir contigo y morir por amor a ti, amado Redentor mío. Jesús mío, siempre unido a ti quiero vivir y morir.
Estribillo
Después de cada estrofa se dice:
Santa Madre, haz que las llagas del Señor queden impresas en mi corazón.
Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi. — Quia per sanctam crucem tuam redemisti mundum.
Las meditaciones y oraciones son nuestra traducción del texto original italiano de san Alfonso; las estrofas del Stabat Mater se dan en latín, como en la edición original.
Las 14 estaciones
1.ª Estación: Jesús es condenado a muerte
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. R. Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Considera cómo Jesús, después de haber sido azotado y coronado de espinas, fue condenado injustamente por Pilato a morir crucificado.
Adorado Jesús mío, no fue Pilato, no; fueron mis pecados los que te condenaron a muerte. Por los méritos de este doloroso camino, te ruego que me asistas en el camino que mi alma está recorriendo hacia la eternidad. Te amo más que a mí mismo y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido. No permitas que me separe de ti. Haz que te ame siempre y dispón de mí como quieras.
Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
Cujus animam gementem
Contristatam et dolentem
Pertransivit gladius.
2.ª Estación: Jesús carga con la cruz
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. R. Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Considera cómo Jesús, caminando con la cruz sobre los hombros, pensaba en ti y ofrecía por ti a Dios la muerte que iba a padecer.
Amabilísimo Jesús mío, abrazo todas las tribulaciones que me tienes destinadas hasta la muerte; te ruego, por los méritos de la pena que sufriste al llevar tu cruz, que me ayudes a llevar la mía con perfecta paciencia y resignación.
Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
Fuit illa benedicta
Mater Unigeniti.
3.ª Estación: Jesús cae por primera vez
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. R. Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Considera esta primera caída de Jesús bajo la cruz. Tenía las carnes desgarradas por los azotes, la cabeza coronada de espinas y había derramado mucha sangre; estaba tan débil que apenas podía caminar; llevaba sobre los hombros aquel gran peso, los soldados lo empujaban, y así cayó varias veces en este camino.
Amado Jesús mío, no es el peso de la cruz, sino el de mis pecados, el que te hace sufrir tanto. Por los méritos de esta primera caída, líbrame de caer en pecado mortal.
Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
Quae moerebat et dolebat
Pia Mater dum videbat
Nati poenas inclyti.
4.ª Estación: Jesús encuentra a su santísima Madre
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. R. Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Considera el encuentro del Hijo con su Madre en este camino. Jesús y María se miraron, y sus miradas fueron como flechas que hirieron sus corazones enamorados.
Amantísimo Jesús mío, por la pena que sentiste en este encuentro, concédeme la gracia de ser verdadero devoto de tu santísima Madre. Y tú, Reina mía dolorosa, alcánzame por tu intercesión un recuerdo continuo y amoroso de la pasión de tu Hijo.
Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
Quis est homo qui non fleret
Matrem Christi si videret
In tanto supplicio?
5.ª Estación: El Cireneo ayuda a Jesús a llevar la cruz
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. R. Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Considera cómo los judíos, viendo que Jesús por la debilidad estaba a cada paso a punto de expirar, y temiendo que muriera en el camino, ellos que querían verlo morir en la infame muerte de cruz, obligaron a Simón de Cirene a llevar la cruz detrás del Señor.
Dulcísimo Jesús mío, no quiero, como el Cireneo, rechazar la cruz: la abrazo y la acepto; acepto especialmente la muerte que me está destinada con todas las penas que la acompañen; la uno a tu muerte y te la ofrezco. Tú moriste por amor a mí; yo quiero morir por amor a ti.
Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
Quis non posset contristari
Christi Matrem contemplari
Dolentem cum Filio.
6.ª Estación: La Verónica enjuga el rostro de Jesús
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. R. Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Considera cómo la santa mujer Verónica, viendo a Jesús tan fatigado y con el rostro bañado en sudor y en sangre, le ofreció un lienzo, y al enjugarse con él nuestro Señor, dejó impresa en él su sagrada imagen.
Amado Jesús mío, tu rostro era hermoso, pero ahora está todo desfigurado por las heridas y la sangre. ¡Ay, también mi alma fue hermosa cuando recibió tu gracia en el bautismo, pero yo la he desfigurado después con mis pecados! Solo tú, Redentor mío, puedes devolverle su antigua belleza: hazlo por tu pasión.
Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
Pro peccatis suae gentis
Vidit Jesum in tormentis
Et flagellis subditum.
7.ª Estación: Jesús cae por segunda vez
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. R. Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Considera la segunda caída de Jesús bajo la cruz, con la que se renueva en el afligido Señor el dolor de todas las heridas de su venerable cabeza y de todos sus sagrados miembros.
Mansísimo Jesús mío, ¡cuántas veces me has perdonado, y yo he vuelto a caer y a ofenderte! Por los méritos de esta nueva caída, dame la ayuda para perseverar en tu gracia hasta la muerte; haz que en todas las tentaciones que me asalten me encomiende siempre a ti.
Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
Vidit suum dulcem natum
Moriendo desolatum
Dum emisit spiritum. t.
8.ª Estación: Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. R. Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Considera cómo las mujeres, viendo a Jesús tan fatigado que iba derramando sangre por el camino, lloraban de compasión; pero Jesús les dijo: «No lloren por mí, sino por sus hijos».
Afligido Jesús mío, lloro las ofensas que te he hecho, no tanto por las penas que he merecido, sino por el disgusto que te he dado a ti, que tanto me has amado. No es el infierno, sino tu amor, lo que me hace llorar mis pecados. Jesús mío, te amo más que a mí mismo.
Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
Eja Mater fons amoris
Me sentire vim doloris
Fac, ut tecum lugeam.
9.ª Estación: Jesús cae por tercera vez
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. R. Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Considera la tercera caída de Jesús. Era extrema la debilidad de Jesús y extrema la crueldad de los verdugos, que querían que apresurara el paso cuando apenas tenía fuerzas para caminar.
Maltratado Jesús mío, por los méritos de la debilidad que quisiste padecer en el camino al Calvario, dame la fortaleza necesaria para vencer todos los respetos humanos y todos mis malos apetitos, que en el pasado me llevaron a despreciar tu amistad.
Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
Fac ut ardeat cor meum
In amando Christum Deum
Ut sibi complaceam.
10.ª Estación: Jesús es despojado de sus vestiduras
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. R. Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Considera cómo Jesús fue despojado con violencia por los verdugos; y como la túnica interior se había pegado a las carnes desgarradas por los azotes, al arrancarle aquella túnica le arrancaron también la piel. Compadece a tu Señor y dile:
Inocente Jesús mío, por los méritos del dolor que entonces sentiste, ayúdame a despojarme de todo apego a las cosas de esta tierra, para que ponga todo mi amor en ti, que tan digno eres de ser amado.
Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
Sancta Mater istud agas
Crucifixi fige plagas
Cordi meo valide.
11.ª Estación: Jesús es clavado en la cruz
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. R. Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Considera cómo Jesús, arrojado sobre la cruz, extiende las manos y ofrece al Eterno Padre el sacrificio de su vida por nuestra salvación. Aquellos bárbaros lo clavan y luego, levantando la cruz, lo dejan morir de dolor en aquel patíbulo infame.
Despreciado Jesús mío, clava tú este corazón mío a tus pies, para que permanezca allí siempre amándote y no te deje. Te amo más que a mí mismo y me arrepiento de haberte ofendido.
Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
Tui nati vulnerati
Tam dignati pro me pati
Poenas mecum divide.
12.ª Estación: Jesús muere en la cruz
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. R. Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Considera cómo tu Jesús, después de tres horas de agonía en la cruz, consumido al fin por los dolores, se abandona, inclina la cabeza y muere.
Oh Jesús mío muerto, beso enternecido esta cruz en la que has muerto por mí. Por mis pecados yo había merecido una mala muerte, pero tu muerte es mi esperanza. Por los méritos de tu muerte, dame la gracia de morir abrazado a tus pies y ardiendo en tu amor. En tus manos encomiendo mi alma.
Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
Fac me tecum pie flere
Crucifixo condolere
Donec ego vixero.
13.ª Estación: Jesús es bajado de la cruz
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. R. Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Considera cómo, habiendo ya expirado el Señor, dos discípulos, José y Nicodemo, lo bajaron de la cruz y lo pusieron en brazos de su afligida Madre, que lo recibió con ternura y lo estrechó contra su pecho.
Oh Madre dolorosa, por amor a este Hijo, acéptame como siervo tuyo y ruégale por mí. Y tú, Redentor mío, ya que has muerto por mí, acéptame para amarte, pues solo te quiero a ti y nada más.
Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
Juxta crucem tecum stare
Et me tibi sociare
In planctu desidero.
14.ª Estación: Jesús es sepultado
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. R. Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Considera cómo los discípulos llevaron a sepultar a Jesús ya muerto, acompañados por su santísima Madre, que lo colocó en el sepulcro; y de allí todos se marcharon.
Ah, Jesús mío sepultado, beso la piedra que te encerró. Pero dentro de tres días resucitarás: te ruego, por tu resurrección, que me hagas resucitar contigo glorioso en el último día, para estar siempre unido a ti en el cielo, alabándote y amándote para siempre.
Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
Quando corpus morietur
Fac, ut animae donetur
Paradisi gloria.
Cuándo se reza: la Cuaresma 2027
- Miércoles de Ceniza: 10 de febrero de 2027.
- Viernes de Cuaresma: 12, 19 y 26 de febrero, 5, 12 y 19 de marzo de 2027.
- Viernes Santo: 26 de marzo de 2027, día en que el Papa preside el vía crucis en el Coliseo de Roma.
- Puede rezarse cualquier viernes del año, día de la muerte del Señor.
La indulgencia del vía crucis
Quien hace el piadoso ejercicio del vía crucis ante estaciones legítimamente erigidas, pasando de una a otra y meditando la Pasión del Señor, puede ganar la indulgencia plenaria, con las condiciones habituales: confesión, comunión y oración por las intenciones del Papa (Enchiridion Indulgentiarum, concesión 13). Quien está legítimamente impedido puede ganarla con media hora de lectura y meditación de la Pasión.
Historia del vía crucis
Los primeros cristianos recorrían en Jerusalén la Vía Dolorosa, el camino de Jesús al Calvario. En Europa la devoción se difundió gracias a los franciscanos, custodios de los santos lugares, y en el siglo XVIII la Santa Sede fijó el número de 14 estaciones. San Alfonso escribió su vía crucis en 1761: breve, afectuoso, para todos, y sigue siendo el más rezado. En 1991 san Juan Pablo II propuso también un vía crucis bíblico, con estaciones tomadas todas del Evangelio.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas estaciones tiene el vía crucis?
Catorce, desde la condena a muerte hasta la sepultura. Muchos añaden una decimoquinta, la Resurrección.
¿Se puede rezar el vía crucis en casa?
Sí: se pueden rezar las estaciones a solas o en familia, aun sin cruces; para la indulgencia se necesitan las estaciones erigidas en una iglesia, salvo impedimento.
Más oraciones en español
- Acto de contrición
- Santo Rosario del viernes (misterios dolorosos)
- La Salve
- En italiano: Via Crucis; en inglés: Stations of the Cross of St. Alphonsus
Fuentes
- San Alfonso María de Ligorio, Via Crucis (1761), texto italiano según las Massime eterne (Florencia, 1873); traducción de esta página. Stabat Mater (texto latino tradicional).
- Enchiridion Indulgentiarum (2004), concesión 13.
- Página preparada por el seminarista Giuseppe para biddingprayers.com.