La novena a la Virgen Desatanudos son nueve días de oración en los que se pone en manos de María un «nudo» de la propia vida, un problema que no sabemos resolver, para que ella lo presente a Dios. La devoción nace de un cuadro de Augsburgo (Alemania) de hacia 1700 y llegó a Argentina y a toda América Latina gracias al padre Jorge Bergoglio, el futuro papa Francisco. Aquí tienes cómo rezar la novena, la meditación de cada uno de los nueve días, oraciones a la Virgen Desatanudos para casos difíciles, por los hijos, el trabajo y la salud, y su historia. Las meditaciones y oraciones están escritas para esta página.
Cómo rezar la novena
Cada día, durante nueve días seguidos:
- Señal de la cruz.
- Acto de contrición, pidiendo perdón por los pecados: el nudo más profundo es el que nos separa de Dios.
- Tres misterios del Rosario (un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria cada uno), con los misterios del día: ver Santo Rosario de hoy.
- La meditación del día, que está más abajo, y tu petición en silencio.
- Los dos últimos misterios del Rosario.
- La oración a la Virgen Desatanudos, para terminar.
Si no tienes tiempo para el Rosario completo, reza al menos un misterio, la meditación y la oración final. Lo importante es la constancia de los nueve días.
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Amén.
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador y Redentor mío: a mí me pesa de todo corazón de haberos ofendido, por ser vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas; y propongo firmemente de nunca más pecar, de confesarme, de cumplir la penitencia que me fuere impuesta y de apartarme de todas las ocasiones de ofenderos; ofrézcoos mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados; y confío en vuestra divina bondad y misericordia infinita, me los perdonaréis por los méritos de vuestra preciosísima sangre, pasión y muerte, y me daréis gracia para enmendarme y para perseverar en vuestro santo servicio hasta el fin de mi vida.
Amén.
Oración a la Virgen Desatanudos
Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, que con tu «sí» desataste el nudo de la desobediencia de Eva,
mira este nudo de mi vida [di cuál] que yo no sé desatar.
Lo pongo en tus manos, que nunca dejan de ayudar a tus hijos.
Preséntalo a tu Hijo Jesús; y si no es para mi bien que se desate como yo quiero, dame la paz de aceptar la voluntad de Dios.
Virgen Desatanudos, ruega por nosotros. Amén.
Los nueve días
Día 1: entregar el nudo
Hoy empieza la novena. Nombra el nudo con sencillez, como lo dirías a tu madre: un conflicto, una deuda, una enfermedad, una relación rota, un pecado que se repite. No hace falta explicárselo todo a la Virgen; ella lo sabe. Lo que se te pide es soltarlo: dejar de apretarlo con tus manos y ponerlo en las suyas.
Petición: «Madre, te entrego este nudo; enséñame a confiar».
Día 2: los nudos de la familia
En Caná, María se dio cuenta de que faltaba el vino antes que nadie y se lo dijo a Jesús (Juan 2,1-11). Así mira a tu familia: las palabras que hirieron, los silencios, los hermanos que no se hablan, la herencia que dividió. Pídele que hable de tu familia a su Hijo.
Petición: «Madre, lleva a Jesús lo que falta en mi casa».
Día 3: el nudo del rencor
Hay nudos que no se desatan porque no queremos perdonar. El rencor ata más al que lo guarda que al que lo causó. Perdonar no es decir que lo que pasó estuvo bien: es dejar de cobrar la deuda y dejar a Dios hacer justicia. Piensa en una persona concreta y reza hoy por ella.
Petición: «Madre, dame un corazón capaz de perdonar a [nombre]».
Día 4: el matrimonio y el amor
La devoción nació de un matrimonio a punto de romperse que se salvó por la oración (ver la historia). Pon en manos de María tu matrimonio, tu noviazgo o tu deseo de formar una familia: la falta de diálogo, la desconfianza, la rutina, la soledad.
Petición: «Madre, renueva el amor en mi hogar [y guíame hacia la persona que Dios quiere para mí]».
Día 5: el trabajo y el dinero
San José y María también conocieron la pobreza, el trabajo duro y la incertidumbre de huir a Egipto sin nada. Preséntale a la Virgen la falta de trabajo, las deudas, las injusticias en el trabajo, el miedo a no llegar a fin de mes.
Petición: «Madre, abre caminos donde yo solo veo puertas cerradas».
Día 6: la salud y la angustia
María estuvo de pie junto a la cruz: sabe lo que es ver sufrir a quien se ama. Confíale una enfermedad, la tuya o la de alguien querido, y también los nudos invisibles: la ansiedad, la depresión, el insomnio, el miedo al futuro.
Petición: «Madre, salud de los enfermos, sana y consuela a [nombre]».
Día 7: el nudo del pecado y las adicciones
Algunos nudos los hemos atado nosotros: un vicio, una adicción, una costumbre que nos esclaviza. María no se escandaliza: es refugio de los pecadores. El mejor modo de vivir este día es acercarse a la confesión, donde Jesús desata lo que nosotros no podemos.
Petición: «Madre, llévame de la mano a la misericordia de tu Hijo».
Día 8: los nudos de la fe
A veces el nudo es la fe misma: dudas, sequedad, alejamiento de la Iglesia, un hijo que ya no cree. María es «la que ha creído» (Lucas 1,45): pídele que te preste su fe en los momentos en que la tuya no alcanza.
Petición: «Madre, aumenta mi fe y la de [nombre]».
Día 9: dar gracias
El último día no se pide: se da gracias, aunque el nudo todavía no esté desatado. Dar gracias de antemano es la forma más alta de confianza. Agradece lo que María ya hizo en estos nueve días, quizá en ti más que en el problema.
Petición: «Gracias, Madre, porque sé que no me dejas sola [solo]». Termina con la Salve.
Oraciones para cada necesidad
Para casos difíciles y urgentes
Virgen Desatanudos, este problema me supera y el tiempo apremia [di cuál].
Tú que no tardaste en ir a casa de Isabel, no tardes en socorrerme.
Intercede ante Jesús y alcánzame la gracia que necesito, o la fuerza para llevar esta cruz. Amén.
Por los hijos
Madre, te confío a mis hijos [nombres] y los nudos de su vida: sus heridas, sus malas decisiones, sus miedos.
Desátalos con tu ternura y devuélvelos al camino de Dios. Amén.
Por el trabajo
Virgen Desatanudos, te presento mi necesidad de trabajo [mi situación en el trabajo].
Desata las dificultades, pon en mi camino a las personas adecuadas y dame constancia para no rendirme. Amén.
Por la salud
Madre, pongo en tus manos la enfermedad de [nombre].
Acompaña a los médicos, alivia el dolor y, si es la voluntad de Dios, devuélvele la salud. Amén.
La historia de la Virgen Desatanudos
- Un matrimonio en crisis (1615): el noble alemán Wolfgang Langenmantel, a punto de separarse de su esposa Sophia, pidió consejo al jesuita Jakob Rem, en Ingolstadt. El padre rezó ante una imagen de la Virgen, tomó la cinta que había unido a los esposos en la boda, la levantó y la desató, según el relato. El matrimonio se salvó.
- El cuadro (hacia 1700): un nieto de la pareja, el canónigo Hieronymus Langenmantel, encargó en agradecimiento un cuadro para la iglesia de San Pedro am Perlach, en Augsburgo. El pintor Johann Georg Melchior Schmidtner representó a María desatando los nudos de una cinta que le pasa un ángel, mientras pisa la cabeza de la serpiente.
- Del papa Francisco a América Latina: en la década de 1980, el padre Jorge Bergoglio vio el cuadro en Alemania y llevó estampas a Buenos Aires. En 1996 se entronizó una copia en la parroquia de San José del Talar, y desde allí la devoción se extendió a toda América Latina, también a México y Brasil.
- La raíz bíblica y patrística: san Ireneo de Lyon, hacia el año 180, escribió: «Evae inobedientiae nodus solutionem accepit per obedientiam Mariae», «el nudo de la desobediencia de Eva fue desatado por la obediencia de María» (Contra las herejías, III, 22, 4). El Concilio Vaticano II cita esta frase (Lumen gentium, 56).
Preguntas frecuentes
¿Para qué sirve la Virgen Desatanudos?
Se le piden sobre todo los problemas que parecen no tener salida: conflictos familiares, crisis de pareja, deudas, enfermedades, adicciones. No es un amuleto: es María intercediendo ante Jesús por sus hijos.
¿Cuándo se celebra la Virgen Desatanudos?
No tiene una fiesta propia en el calendario de la Iglesia. En el santuario de San José del Talar, en Buenos Aires, los peregrinos acuden el día 8 de cada mes.
¿Se puede empezar la novena cualquier día?
Sí. Lo importante es rezarla nueve días seguidos; si se interrumpe, se puede retomar donde se dejó.
Más oraciones en español
- Santo Rosario de hoy
- Oración a la Virgen de Guadalupe
- Oración por la familia
- Oración a San Judas Tadeo, para casos difíciles
- En inglés: Mary, Undoer of Knots
Fuentes
- Señal de la cruz y acto de contrición: Gaspar Astete, Catecismo de la doctrina cristiana (1599).
- San Ireneo de Lyon, Adversus haereses, III, 22, 4; Concilio Vaticano II, Lumen gentium, 56; Juan 2,1-11; Lucas 1,45.
- Meditaciones y oraciones escritas para biddingprayers.com por el seminarista Giuseppe.