Salmo 71: «En ti, Señor, he esperado», la oración de la vejez, texto y significado

El Salmo 71 es la oración de un anciano que ha confiado en Dios toda la vida: «En ti, Señor, he esperado; no sea confundido jamás». Recuerda que Dios lo sostuvo «desde el vientre de mi madre» y le pide: «No me rechaces en el tiempo de la vejez; cuando me falten las fuerzas, no me abandones». Es el salmo de los abuelos, de los enfermos y de quien siente que sus fuerzas disminuyen. En las Biblias católicas que siguen la numeración de la Vulgata es el Salmo 70. Aquí tienes el texto completo, lo que significa y una oración.

El Salmo 71 completo

Nuestra traducción del texto latino de la Vulgata, la Biblia de la Iglesia durante siglos:

En ti, Señor, he esperado; no sea confundido jamás.
Por tu justicia líbrame y sálvame: inclina hacia mí tu oído, y sálvame.
Sé para mí un Dios protector y un lugar fortificado, para salvarme: porque tú eres mi firmeza y mi refugio.
Dios mío, líbrame de la mano del pecador, y de la mano del que obra contra la ley y del inicuo:
porque tú eres mi paciencia, Señor; Señor, mi esperanza desde mi juventud.
En ti me he apoyado desde el seno materno; desde el vientre de mi madre tú eres mi protector; a ti se dirige siempre mi canto.
Para muchos he sido como un prodigio; pero tú eres mi ayuda poderosa.
Llénese mi boca de alabanza, para cantar tu gloria, tu grandeza todo el día.
No me rechaces en el tiempo de la vejez; cuando me falten las fuerzas, no me abandones.
Porque mis enemigos han hablado contra mí, y los que acechaban mi vida se han reunido en consejo,
diciendo: «Dios lo ha abandonado: perseguidlo y prendedlo, porque no hay quien lo libre».
Oh Dios, no te alejes de mí; Dios mío, ven pronto a ayudarme.
Queden confundidos y desfallezcan los que calumnian mi alma; cúbranse de confusión y de vergüenza los que me buscan el mal.
Pero yo siempre esperaré, y añadiré alabanza a toda tu alabanza.
Mi boca anunciará tu justicia, todo el día tu salvación. Porque no he conocido las letras,
entraré en las obras poderosas del Señor; Señor, recordaré solo tu justicia.
Oh Dios, tú me enseñaste desde mi juventud; y hasta ahora anuncio tus maravillas.
Y hasta la vejez y las canas, oh Dios, no me abandones, hasta que anuncie tu brazo a toda la generación que ha de venir, tu poder,
y tu justicia, oh Dios, hasta lo más alto; las grandes obras que hiciste, oh Dios: ¿quién como tú?
¡Cuántas tribulaciones, numerosas y amargas, me hiciste ver! Y volviéndote me diste vida, y de los abismos de la tierra me sacaste de nuevo.
Multiplicaste tu grandeza; y volviéndote me consolaste.
Por eso también yo te alabaré con instrumentos de salmo, tu verdad, oh Dios; te cantaré con la cítara, Santo de Israel.
Se alegrarán mis labios cuando te cante, y mi alma, que tú redimiste.
Y también mi lengua meditará todo el día tu justicia, cuando queden confundidos y avergonzados los que me buscan el mal.

Qué significa el Salmo 71

  • «En ti, Señor, he esperado; no sea confundido jamás»: las mismas palabras con que termina el Te Deum.
  • «Desde el vientre de mi madre tú eres mi protector»: una confianza que viene desde el principio de la vida. Por eso la Iglesia lo canta en la vigilia de san Juan Bautista.
  • «Señor, mi esperanza desde mi juventud»: el salmista mira atrás y ve la fidelidad de Dios en toda su historia.
  • «No me rechaces en el tiempo de la vejez»: la petición más conocida. Los mayores temen ser olvidados; el salmo pone ese miedo en manos de Dios.
  • «Hasta la vejez y las canas, oh Dios, no me abandones, hasta que anuncie tu brazo a toda la generación que ha de venir»: los ancianos tienen una misión: transmitir la fe a los jóvenes.
  • «Volviéndote me diste vida… me consolaste»: después de muchas pruebas, la última palabra es la alabanza.

Cuándo rezar el Salmo 71

  • En la vejez o en la enfermedad, cuando faltan las fuerzas.
  • Por los abuelos y los mayores de la familia.
  • En el domingo IV del tiempo ordinario (ciclo C) y en la vigilia de san Juan Bautista, donde es salmo responsorial.

Oración con el Salmo 71

Escrita para esta página:

En ti, Señor, he esperado toda mi vida: no me dejes ahora.
Tú me sostuviste desde el seno de mi madre y me enseñaste desde mi juventud.
No me rechaces en el tiempo de la vejez; cuando me falten las fuerzas, no me abandones.
Que hasta el final pueda contar tus maravillas a los que vienen detrás de mí. Amén.

Preguntas frecuentes

¿Por qué algunas Biblias lo llaman Salmo 70?

Porque las Biblias católicas antiguas y la liturgia en latín siguen la numeración griega y latina, en la que este salmo es el 70; las Biblias actuales siguen la numeración hebrea, en la que es el 71. Es el mismo texto. Atención: en esas Biblias antiguas, el «Salmo 71» es otro salmo (el 72 de la numeración actual).

¿Por qué el Salmo 71 se llama la oración de la vejez?

Porque el salmista es un anciano que repasa su vida y pide a Dios que no lo abandone ahora que sus fuerzas disminuyen: «hasta la vejez y las canas, oh Dios, no me abandones».

Más oraciones en español

Fuentes

  • Salmo 70 (71): texto latino de la Vulgata Clementina (Wikisource), traducción de esta página.
  • Te Deum; Leccionario, domingo IV del tiempo ordinario (ciclo C) y vigilia de la Natividad de san Juan Bautista.
  • Explicación y oración escritas para biddingprayers.com por el seminarista Giuseppe.