El rosario para difuntos es el santo rosario ofrecido por el alma de una persona que ha muerto: se reza igual que el rosario de siempre, pero se ofrece al empezar por el difunto y, después de cada misterio, se añade la jaculatoria «Dale, Señor, el descanso eterno». Se reza en el velorio, durante los nueve días del novenario, en el cabo de año y el Día de Muertos. Aquí lo tienes completo, paso a paso, con todas las oraciones para que cualquiera pueda dirigirlo.
Descarga el rosario para difuntos en PDF, gratis, para imprimir una copia para cada persona en el velorio o el novenario.
Cuándo se reza
- En el velorio, junto al cuerpo o las cenizas, la noche antes del funeral.
- En el novenario: los nueve días siguientes a la muerte, cada tarde, en la casa o en la parroquia.
- En el cabo de año (primer aniversario) y en cada aniversario.
- El 2 de noviembre, conmemoración de los fieles difuntos y Día de Muertos, y durante todo noviembre. Del 1 al 8 de noviembre la Iglesia concede una indulgencia plenaria aplicable a los difuntos a quien visita un cementerio y reza por ellos.
Dura unos 25 minutos. Una persona lo dirige (dice la primera parte de cada oración) y todos responden.
El rosario para difuntos paso a paso
1. Señal de la cruz
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Amén.
2. Acto de contrición
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador y Redentor mío: a mí me pesa de todo corazón de haberos ofendido, por ser vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas; y propongo firmemente de nunca más pecar, de confesarme, de cumplir la penitencia que me fuere impuesta y de apartarme de todas las ocasiones de ofenderos; ofrézcoos mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados; y confío en vuestra divina bondad y misericordia infinita, me los perdonaréis por los méritos de vuestra preciosísima sangre, pasión y muerte, y me daréis gracia para enmendarme y para perseverar en vuestro santo servicio hasta el fin de mi vida.
Amén.
3. Ofrecimiento
El que dirige ofrece el rosario por el difunto (oración escrita para esta página):
Señor Jesús, te ofrecemos este santo rosario por el alma de [nombre].
Por los misterios de tu pasión y de tu resurrección, perdónale sus pecados
y llévale a gozar de tu presencia en el cielo.
Y a nosotros, que lloramos su partida, danos consuelo y esperanza. Amén.
4. Los cinco misterios
Por los difuntos se rezan tradicionalmente los misterios dolorosos, que nos unen a la muerte de Jesús; muchos prefieren los gloriosos, que anuncian la resurrección, o los del día. En cada misterio:
- Se anuncia el misterio y se lee la breve meditación.
- Se reza un Padre nuestro, diez Avemarías y un Gloria.
- Se añaden las jaculatorias por el difunto (ver abajo).
Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea el tu nombre; venga a nos el tu reino; hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.
El pan nuestro de cada día, dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación; mas líbranos de mal.
Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Jaculatorias después de cada misterio:
Dadles, Señor, el descanso eterno,
y la luz perpetua resplandezca sobre ellas.
Descansen en paz. Amén.
María, Madre de gracia y Madre de misericordia,
en la vida y en la muerte ampáranos, gran Señora.
Para una sola persona se dice: «Dale, Señor, el descanso eterno, y brille para él [ella] la luz perpetua. Descanse en paz. Amén.»
Los misterios dolorosos, meditados por los difuntos
- La oración de Jesús en el huerto. Jesús sintió miedo y tristeza ante la muerte, y se confió al Padre. Pedimos por [nombre], para que en la hora de su muerte haya sido sostenido por Dios.
- La flagelación del Señor. Jesús cargó con nuestros dolores. Pedimos por todos los que murieron después de una larga enfermedad.
- La coronación de espinas. Jesús fue humillado y no respondió con odio. Pedimos que Dios perdone a [nombre] sus faltas, y que nosotros le perdonemos lo que haya quedado pendiente.
- Jesús con la cruz a cuestas. Simón de Cirene le ayudó a llevar la cruz. Pedimos por la familia que sufre esta pérdida, para que no le falte quien la acompañe.
- La crucifixión y muerte de Jesús. Jesús prometió al buen ladrón: «Hoy estarás conmigo en el paraíso». Pedimos que [nombre] escuche esas mismas palabras.
Los misterios gloriosos, meditados por los difuntos
- La resurrección del Señor. La muerte no tiene la última palabra. Pedimos por [nombre], para que resucite con Cristo.
- La ascensión del Señor. Jesús fue a prepararnos un lugar en la casa del Padre. Pedimos que [nombre] haya llegado a esa casa.
- La venida del Espíritu Santo. El Espíritu es el Consolador. Pedimos consuelo para los que lloran.
- La asunción de la Virgen María. María está en cuerpo y alma junto a su Hijo. Pedimos que nos acompañe en la hora de nuestra muerte.
- La coronación de la Virgen María. Pedimos por todos los difuntos de nuestra familia y por las almas que nadie recuerda.
5. La Salve
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra;
Dios te salve.
A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
Ruega por nos, santa Madre de Dios, para que seamos dignos de las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
Amén.
6. Letanía de la Virgen
Es opcional; en muchas familias se reza siempre. Nuestra traducción del texto latino tradicional:
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.
Santa María, ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.
Santa Virgen de las vírgenes, ruega por nosotros.
Madre de Cristo, ruega por nosotros.
Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.
Madre de misericordia, ruega por nosotros.
Madre de la divina gracia, ruega por nosotros.
Madre de la esperanza, ruega por nosotros.
Madre purísima, ruega por nosotros.
Madre castísima, ruega por nosotros.
Madre siempre virgen, ruega por nosotros.
Madre inmaculada, ruega por nosotros.
Madre amable, ruega por nosotros.
Madre admirable, ruega por nosotros.
Madre del buen consejo, ruega por nosotros.
Madre del Creador, ruega por nosotros.
Madre del Salvador, ruega por nosotros.
Virgen prudentísima, ruega por nosotros.
Virgen digna de veneración, ruega por nosotros.
Virgen digna de alabanza, ruega por nosotros.
Virgen poderosa, ruega por nosotros.
Virgen clemente, ruega por nosotros.
Virgen fiel, ruega por nosotros.
Espejo de justicia, ruega por nosotros.
Trono de la sabiduría, ruega por nosotros.
Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.
Vaso espiritual, ruega por nosotros.
Vaso digno de honor, ruega por nosotros.
Vaso insigne de devoción, ruega por nosotros.
Rosa mística, ruega por nosotros.
Torre de David, ruega por nosotros.
Torre de marfil, ruega por nosotros.
Casa de oro, ruega por nosotros.
Arca de la alianza, ruega por nosotros.
Puerta del cielo, ruega por nosotros.
Estrella de la mañana, ruega por nosotros.
Salud de los enfermos, ruega por nosotros.
Refugio de los pecadores, ruega por nosotros.
Consuelo de los migrantes, ruega por nosotros.
Consuelo de los afligidos, ruega por nosotros.
Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.
Reina de los ángeles, ruega por nosotros.
Reina de los patriarcas, ruega por nosotros.
Reina de los profetas, ruega por nosotros.
Reina de los apóstoles, ruega por nosotros.
Reina de los mártires, ruega por nosotros.
Reina de los confesores, ruega por nosotros.
Reina de las vírgenes, ruega por nosotros.
Reina de todos los santos, ruega por nosotros.
Reina concebida sin pecado original, ruega por nosotros.
Reina asunta a los cielos, ruega por nosotros.
Reina del santísimo rosario, ruega por nosotros.
Reina de la familia, ruega por nosotros.
Reina de la paz, ruega por nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.
Ruega por nosotros, santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo.
Oremos. Concédenos, Señor Dios, a nosotros tus siervos, gozar siempre de salud de alma y cuerpo, y, por la gloriosa intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María, vernos libres de las tristezas presentes y gozar de la alegría eterna. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
7. Oraciones finales por el difunto
Por las almas del purgatorio (devocionario de 1893):
Señor mío Jesucristo, Rey de la gloria, librad de las penas del purgatorio a las almas de todos los fieles difuntos; libradlas de las garras del león, para que no sean confundidas en los abismos, ni precipitadas en las tinieblas, sino que el Príncipe de los Ángeles, San Miguel, las conduzca a la morada de aquella eterna luz, que prometisteis en otro tiempo a Abrahán. Amén.
Salmo 129 (De profundis), la oración de la Iglesia por los difuntos, en la traducción de Torres Amat:
Desde lo más profundo clamé a ti, oh Señor. Oye, Señor, benignamente mi voz.
Estén atentos tus oídos a la voz de mis plegarias.
Si te pones a examinar, Señor, nuestras maldades: ¿quién podrá subsistir, oh Señor, en tu presencia?
Mas en ti se halla como de asiento la clemencia: y en vista de tu Ley he confiado en ti, oh Señor.
En la promesa del Señor se ha apoyado mi alma; en el Señor ha puesto su esperanza.
Desde el amanecer hasta la noche espere Israel en el Señor.
Porque en el Señor está la misericordia; y en su mano tiene una redención abundantísima.
Y él es el que redimirá a Israel de todas sus iniquidades.
Si el difunto es el padre o la madre (devocionario de 1893):
¡Bendito seáis, oh mi Dios!, por la gracia que habéis otorgado a mis padres de vivir y morir en el seno de la santa Iglesia católica, apostólica, romana; y de haber recibido antes de morir los Sacramentos de vuestra misericordia. Dulce Jesús mío, tengo la consoladora esperanza de que los habréis admitido en vuestros eternos tabernáculos; pero si por su humana fragilidad, no hubiesen satisfecho enteramente a vuestra justicia, yo os suplico, con el mayor rendimiento, que no los tengáis más tiempo separados de Vos. Tal vez haya sido yo, Señor, la causa de que aún penen en el Purgatorio; y si así fuere, yo os pido, Señor, que os dignéis recibir en sufragio de su alma mis gemidos, mis oraciones, mis penas y trabajos, y las buenas obras que me dictaréis hacer, a fin de que, libres ya de las llamas del Purgatorio, pasen a reinar con Vos por todos los siglos de los siglos. Amén.
8. Conclusión
Que su alma y las almas de todos los fieles difuntos,
por la misericordia de Dios, descansen en paz. Amén.
Se termina con la señal de la cruz.
Rosario para difuntos para imprimir
El PDF del rosario para difuntos tiene todo el rosario en letra grande, tamaño carta, con las oraciones completas, los misterios dolorosos y gloriosos y las oraciones finales. Imprímelo por las dos caras y reparte una copia a cada persona: así todos pueden responder.
El novenario de difuntos
El novenario son nueve rosarios, uno cada día, desde el día de la muerte o del entierro. Cada día se reza el rosario completo de esta página; muchas familias añaden una lectura breve de la Biblia (por ejemplo Juan 11,25-27 o Romanos 14,7-9) y un momento de recuerdo del difunto. El último día se celebra a menudo una misa. El novenario completo, día por día, está en Novenario de difuntos.
Preguntas frecuentes
¿Qué misterios se rezan en el rosario para difuntos?
Tradicionalmente los dolorosos. También se pueden rezar los gloriosos, que hablan de la resurrección, o los del día de la semana.
¿Qué se dice después de cada misterio?
Después del Gloria: «Dale, Señor, el descanso eterno, y brille para él la luz perpetua. Descanse en paz. Amén», y «María, Madre de gracia y Madre de misericordia, en la vida y en la muerte ampáranos, gran Señora».
¿Puede dirigirlo alguien que no sea sacerdote?
Sí. El rosario lo puede dirigir cualquier persona: un familiar, un vecino, una catequista. No hace falta ningún permiso.
¿Se puede rezar por alguien que no era católico?
Sí. Se puede rezar por cualquier difunto y confiarlo a la misericordia de Dios.
Más oraciones en español
- Novenario de difuntos
- Oración por los fieles difuntos
- Santo Rosario de hoy
- La Salve
- Letanías del Rosario
- Peticiones para la misa de hoy
- En inglés: Rosary for the Dead
Fuentes
- Señal de la cruz, acto de contrición, Padre nuestro y Salve: catecismo de Gaspar Astete (edición de 1787); letanías lauretanas, traducción de esta página.
- «Dadles, Señor, el descanso eterno»: Camino del cielo de los misioneros franciscanos de Ocopa (Ayacucho, 1860). Oraciones por las almas del purgatorio y por los padres difuntos: Devocionario cotidiano (1893). Salmo 129: Biblia de Torres Amat (1823).
- Ofrecimiento, meditaciones y conclusión escritas para biddingprayers.com por el seminarista Giuseppe.