Novena a la Sangre de Cristo: los nueve días y oración de protección

La novena a la Sangre de Cristo son nueve días de oración en los que se medita cada momento en que Jesús derramó su sangre por nosotros, desde la circuncisión hasta la cruz, y se pide por su preciosa Sangre una gracia: perdón, sanación, protección o la conversión de un ser querido. «Fuimos rescatados con la sangre preciosa de Cristo» (1 Pedro 1,18-19). Aquí tienes la novena completa, los siete ofrecimientos de la Preciosa Sangre, una oración de protección con la Sangre de Cristo y el sentido de esta devoción. Las meditaciones y oraciones están escritas para esta página.

Cómo rezar la novena

Se puede rezar en cualquier momento del año; muchos la hacen en julio, mes dedicado a la Preciosa Sangre, del 22 al 30 de junio para llegar al 1 de julio, o los viernes. Cada día:

  1. Señal de la cruz y un momento de silencio para presentar a Dios tu intención.
  2. La oración inicial (la misma todos los días).
  3. La meditación y la oración del día.
  4. Un Padre nuestro, un Avemaría y un Gloria.
  5. Uno de los siete ofrecimientos, o los siete si tienes tiempo.
  6. La jaculatoria: «¡Bendita y alabada sea la preciosísima Sangre de Jesús!»

Oración inicial

Señor Jesús, que derramaste tu preciosa Sangre hasta la última gota por amor a nosotros,
te adoro y te doy gracias.
Por esa Sangre que lava nuestros pecados, perdóname y purifica mi corazón;
y concédeme, si es para mi bien, la gracia que te pido en esta novena [di tu intención]. Amén.

Los nueve días

Día 1: La circuncisión

A los ocho días de nacer, Jesús derramó por primera vez su sangre y recibió su nombre (Lucas 2,21). Desde niño se hizo uno de nosotros.

Sangre de Jesús derramada en la infancia, bendice a los niños y a las madres que esperan un hijo. Amén.

Día 2: La agonía en el huerto

En Getsemaní, Jesús oraba con tanta angustia que «su sudor se hizo como gotas de sangre» (Lucas 22,44).

Sangre de Jesús derramada en la angustia, sostén a los que sufren ansiedad, miedo o depresión. Amén.

Día 3: La flagelación

Pilato mandó azotar a Jesús (Juan 19,1). «Por sus llagas hemos sido curados» (Isaías 53,5).

Sangre de Jesús derramada en los azotes, sana a los enfermos y alivia a los que sufren en su cuerpo. Amén.

Día 4: La coronación de espinas

Los soldados le pusieron una corona de espinas y se burlaron de él como rey (Mateo 27,29).

Sangre de Jesús derramada de tu cabeza, sana nuestros pensamientos, nuestra memoria y nuestras heridas interiores. Amén.

Día 5: El camino del Calvario

Jesús llevó la cruz, cayendo bajo su peso, por las calles de Jerusalén (Juan 19,17).

Sangre de Jesús derramada en el camino, da fuerza a los que llevan una cruz pesada: el desempleo, la soledad, la enfermedad. Amén.

Día 6: La crucifixión

Clavaron sus manos y sus pies. Desde la cruz rezó: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen» (Lucas 23,34).

Sangre de Jesús derramada en la cruz, dame la gracia de perdonar y de ser perdonado. Amén.

Día 7: El costado abierto

Un soldado le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua (Juan 19,34).

Sangre y agua del costado de Cristo, fuente de los sacramentos, purifícame y lávame. Amén.

Día 8: La Sangre en la Eucaristía

En la última cena, Jesús dijo: «Esta copa es la nueva alianza en mi sangre» (Lucas 22,20). En cada misa recibimos su Cuerpo y su Sangre.

Sangre de Jesús presente en la Eucaristía, aumenta mi fe y mi amor al Santísimo Sacramento. Amén.

Día 9: La Sangre que nos salva

En el cielo, una multitud inmensa canta a los que «han lavado sus vestiduras en la sangre del Cordero» (Apocalipsis 7,14).

Sangre de Jesús, precio de nuestra salvación, llévame a la vida eterna y, si es voluntad de Dios, concédeme la gracia que te he pedido. Amén.

Los siete ofrecimientos de la Preciosa Sangre

Es la oración tradicional de esta devoción, indulgenciada por el papa Pío VII en 1817 y difundida por san Gaspar del Búfalo, fundador de los Misioneros de la Preciosa Sangre. Nuestra traducción del texto tradicional:

I. Padre eterno, te ofrezco los méritos de la preciosa Sangre de Jesús, tu Hijo amado, mi Salvador y mi Dios, por mi querida madre la santa Iglesia, para que se extienda y sea glorificada en todas las naciones de la tierra; por el bien y la protección de su cabeza visible, el Sumo Pontífice; por los cardenales, los obispos y los pastores de almas, y por todos los ministros de tu santuario.
Gloria al Padre… Bendito y alabado sea Jesús, que con su Sangre nos ha salvado.
II. Padre eterno, te ofrezco los méritos de la preciosa Sangre de Jesús, tu Hijo amado, mi Salvador y mi Dios, por la paz y la concordia entre los gobernantes de los pueblos cristianos, por la conversión de los enemigos de nuestra santa fe y por el bien de todo el pueblo cristiano.
Gloria al Padre… Bendito y alabado sea Jesús, que con su Sangre nos ha salvado.
III. Padre eterno, te ofrezco los méritos de la preciosa Sangre de Jesús, tu Hijo amado, mi Salvador y mi Dios, por el arrepentimiento de los incrédulos, por el fin de las herejías y por la conversión de los pecadores.
Gloria al Padre… Bendito y alabado sea Jesús, que con su Sangre nos ha salvado.
IV. Padre eterno, te ofrezco los méritos de la preciosa Sangre de Jesús, tu Hijo amado, mi Salvador y mi Dios, por todos mis parientes, amigos y enemigos; por los pobres, los enfermos y los afligidos, y por todos aquellos por quienes tú, Dios mío, sabes que debo rezar o quieres que rece.
Gloria al Padre… Bendito y alabado sea Jesús, que con su Sangre nos ha salvado.
V. Padre eterno, te ofrezco los méritos de la preciosa Sangre de Jesús, tu Hijo amado, mi Salvador y mi Dios, por todos los que hoy pasan a la otra vida, para que los libres de las penas del infierno y los admitas pronto a la posesión de tu gloria.
Gloria al Padre… Bendito y alabado sea Jesús, que con su Sangre nos ha salvado.
VI. Padre eterno, te ofrezco los méritos de la preciosa Sangre de Jesús, tu Hijo amado, mi Salvador y mi Dios, por todos los que aman este gran tesoro, por los que se unen a mí para adorarlo y honrarlo, y por los que trabajan para difundir su devoción.
Gloria al Padre… Bendito y alabado sea Jesús, que con su Sangre nos ha salvado.
VII. Padre eterno, te ofrezco los méritos de la preciosa Sangre de Jesús, tu Hijo amado, mi Salvador y mi Dios, por todas mis necesidades espirituales y temporales, en sufragio de las benditas almas del purgatorio, y sobre todo por las que más amaron esta Sangre, precio de nuestra redención, y fueron más devotas de los dolores de María santísima, nuestra madre.
Gloria al Padre… Bendito y alabado sea Jesús, que con su Sangre nos ha salvado.
Gloria a la Sangre de Jesús, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Oración de protección con la Sangre de Cristo

Muchos cristianos piden a Jesús que los «cubra con su Sangre»: es una manera de expresar que confían en la protección de Cristo, que con su muerte venció el mal. No es una fórmula mágica: lo que protege es la fe, la vida de gracia y los sacramentos.

Señor Jesús, me pongo bajo la protección de tu preciosa Sangre.
Cubre con ella mi mente, mi cuerpo y mi corazón; cubre a mi familia, mi casa, mi trabajo y mis bienes.
Aleja de nosotros todo mal, toda tentación y todo peligro,
y guárdanos en tu paz, hoy y siempre. Amén.

El sentido de la devoción a la Preciosa Sangre

La Sangre de Cristo es el signo de su amor hasta el extremo: en la Biblia, la sangre es la vida, y Jesús dio la suya por nosotros (Hebreos 9,12). La devoción creció en el siglo XIX con san Gaspar del Búfalo (1786-1837); el beato Pío IX extendió a toda la Iglesia la fiesta de la Preciosa Sangre en 1849 (desde 1914 se celebró el 1 de julio), y san Juan XXIII recomendó esta devoción en la carta Inde a primis (1960). Desde la reforma del calendario, el 1 de julio se puede celebrar la misa votiva de la Preciosa Sangre, y todo el mes de julio sigue dedicado a ella.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se reza la novena a la Sangre de Cristo?

En cualquier momento; tradicionalmente en julio, del 22 al 30 de junio, o los viernes.

¿Qué es la coronilla de la Preciosa Sangre?

Es una devoción de san Gaspar del Búfalo: se meditan siete efusiones de la Sangre de Cristo, rezando en cada una varios Padre nuestros, en total 33, uno por cada año de su vida.

¿Puedo rezarla por otra persona?

Sí: por un enfermo, por un hijo alejado de la fe, por un difunto. Basta con decir su nombre en la oración inicial.

Más oraciones en español

Fuentes

  • Siete ofrecimientos de la Preciosa Sangre (Pío VII, 1817), según The Raccolta (1878), n. 70; traducción de esta página.
  • Citas bíblicas en traducción libre. Juan XXIII, carta apostólica Inde a primis (1960).
  • Oración inicial, meditaciones y oraciones escritas para biddingprayers.com por el seminarista Giuseppe.