Día 5 de la Novena de Aguinaldos (Novena de Navidad): domingo 20 de diciembre de 2026. La consideración de hoy trata sobre la espera de María. Abajo está la novena completa de esta noche, en el orden en que se reza: solo la consideración cambia de un día a otro.
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Señal de la cruz
Quien dirige comienza: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. Muchas familias rezan también un acto de contrición.
Oración para todos los días
Benignísimo Dios de infinita caridad, que tanto amasteis a los hombres, que les disteis en vuestro Hijo la mejor prenda de vuestro amor, para que hecho hombre en las entrañas de una Virgen, naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio; yo, en nombre de todos los mortales, os doy infinitas gracias por tan soberano beneficio. En retorno de él os ofrezco la pobreza, humildad y demás virtudes de vuestro Hijo humanado, suplicándoos por sus divinos méritos, por las incomodidades con que nació y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, dispongáis nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido, con tal desprecio de todo lo terreno, que Jesús recién nacido tenga en ellos su cuna y more eternamente.
Amén.
Se reza tres veces el Gloria al Padre.
Consideración del día 5
Ya hemos visto la vida que llevaba el Niño Jesús en el seno de su purísima Madre; veamos hoy también la vida que llevaba también María, durante el mismo espacio de tiempo. Necesidad hay de que nos detengamos en ella si queremos comprender, en cuanto es posible a nuestra limitada capacidad, los sublimes misterios de la Encarnación y el modo como hemos de corresponder a ellos.
María no cesaba de suspirar por el momento en que gozaría de esa visión beatífica terrestre: la faz de Dios encarnado. Estaba a punto de ver aquella faz humana que debía iluminar el cielo durante toda la eternidad. Iba a leer el amor filial en aquellos mismos ojos cuyos rayos debían esparcir para siempre la felicidad en millones de elegidos. Iba a ver aquel rostro todos los días, a todas horas, cada instante durante muchos años. Iba a verle en la ignorancia aparente de la infancia, en los encantos particulares de la juventud y en la serenidad reflexiva de la edad madura. Haría todo lo que quisiese de aquella faz divina: podría estrecharla contra la suya con toda la libertad del amor materno; cubrir de besos los labios que debían pronunciar la sentencia a todos los hombres; contemplarla a su gusto durante su sueño o despierto hasta que la hubiese aprendido de memoria. ¡Cuán ardientemente deseaba ese día!
¡Tal era la vida de expectativa de María! Era inaudita en sí misma, mas no por eso dejaba de ser el tipo magnífico de toda vida cristiana. No nos contentemos con admirar a Jesús residiendo en María, sino que pensemos que en nosotros también reside por esencia, potencia y presencia. Si Jesús nace continuamente en nosotros y de nosotros por las buenas obras que nos hacen capaces de cumplir, y por nuestra cooperación a la gracia; por manera que el alma del que se halla en gracia es un seno perpetuo de María, un Belén interior sin fin. Después de la comunión, Jesús habita en nosotros, durante algunos instantes, real y sustancialmente como Dios y como hombre, porque el mismo Niño que estaba en María está también en el Santísimo Sacramento.
¿Qué es todo eso sino una participación de la vida de María durante esos maravillosos meses y una expectativa tan llena de delicias como la suya?
Para los niños: María esperaba con mucha ilusión ver por primera vez la cara de su Hijo. Nosotros también esperamos a Jesús en esta Navidad.
Para conversar en familia: ¿Cómo podemos esperar la Navidad como la esperaba María, y no solo los regalos y la comida?
Oración a la Santísima Virgen
Soberana María, que por vuestras grandes virtudes y especialmente por vuestra humildad, merecisteis que todo un Dios os escogiese por madre suya: os suplico que Vos misma preparéis y dispongáis mi alma y la de todos los que en este tiempo hiciesen esta novena, para el nacimiento espiritual de vuestro adorado Hijo. ¡Oh dulcísima Madre! Comunicadme algo del profundo recogimiento y divina ternura con que le aguardasteis Vos, para que nos hagáis menos indignos de verle, amarle y adorarle por toda la eternidad.
Amén.
Se reza el Avemaría (muchas familias rezan tres).
Oración a San José
¡Oh santísimo José, esposo de María y padre adoptivo de Jesús! Infinitas gracias doy a Dios porque os escogió para tan altos ministerios y os adornó con todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza. Os ruego, por el amor que tuvisteis al Divino Niño, me abraséis en fervorosos deseos de verle y recibirle sacramentalmente, mientras en su divina Esencia le veo y le gozo en el cielo.
Amén.
Se reza un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.
Gozos
Se cantan o se rezan a coro. Una persona (a menudo un niño) dice cada estrofa y todos responden con el estribillo.
Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven, no tardes tanto!
¡Oh Sapiencia suma del Dios soberano,
que a infantil alcance te rebajas sacro!
¡Oh Divino Niño, ven para enseñarnos
la prudencia que hace verdaderos sabios!
R. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
¡Oh Adonai potente que a Moisés hablando,
de Israel al pueblo diste los mandatos!
¡Ah! ven prontamente para rescatarnos,
y que un Niño débil muestre fuerte brazo!
R. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
¡Oh raíz sagrada de Jesé, que en lo alto
presentas al orbe tu fragante nardo!
¡Dulcísimo Niño que has sido llamado
lirio de los valles, bella flor del campo!
R. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
¡Llave de David que abre al desterrado
las cerradas puertas de regio palacio!
¡Sácanos, oh Niño con tu blanca mano,
de la cárcel triste que labró el pecado!
R. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
¡Oh lumbre de Oriente, sol de eternos rayos,
que entre las tinieblas tu esplendor veamos!
¡Niño tan precioso, dicha del cristiano,
luzca la sonrisa de tus dulces labios!
R. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
¡Espejo sin mancha, Santo de los santos,
sin igual imagen del Dios Soberano!
¡Borra nuestras culpas, salva al desterrado
y, en forma de Niño, da al mísero amparo!
R. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
¡Rey de las naciones, Emmanuel preclaro,
de Israel anhelo, Pastor del rebaño!
¡Niño que apacientas con suave cayado
ya la oveja arisca, ya el cordero manso!
R. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
¡Ábranse los cielos y llueva de lo alto
bienhechor rocío, como riego santo!
¡Ven hermoso Niño, ven Dios humanado!
¡Luce hermosa estrella,
brota, flor del campo!
R. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
¡Ven, que ya María previene sus brazos,
do su Niño vean, en tiempo cercano!
¡Ven, que ya José, con anhelo sacro,
se dispone a hacerse de tu amor sagrario!
R. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
¡Del débil auxilio, del doliente amparo,
consuelo del triste, luz del desterrado!
¡Vida de mi vida, mi Dueño adorado,
mi constante amigo, mi divino hermano!
R. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
¡Véante mis ojos de ti enamorados!
¡Bese ya tus plantas!
¡Bese ya tus manos!
¡Prosternado en tierra, te tiendo los brazos,
y aún más que mis frases te dice mi llanto!
R. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
¡Ven, Salvador nuestro, por quien suspiramos,
ven a nuestras almas, ven no tardes tanto!
Oración al Niño Jesús
Acordaos ¡oh dulcísimo Niño Jesús!, que dijisteis a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento, y en persona suya a todos vuestros devotos estas palabras tan consoladoras para nuestra pobre humanidad agobiada y doliente: “Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado”. Llenos de confianza en Vos, oh Jesús, que sois la misma verdad, venimos a exponeros toda nuestra miseria. Ayudadnos a llevar una vida santa, para conseguir una eternidad bienaventurada. Concedednos por los méritos de vuestra encarnación y de vuestra infancia, la gracia de la cual necesitamos tanto. Nos entregamos a Vos, ¡oh Niño omnipotente! seguros de que no quedará frustrada nuestra esperanza y de que en virtud de vuestra divina promesa, acogeréis y despacharéis favorablemente nuestra súplica.
Amén.
Se termina con villancicos y la señal de la cruz.
Los demás días
Mañana, lunes 21 de diciembre, se reza el día 6: el censo del emperador y el camino a Belén.
| Día | Fecha (2026) | Tema |
|---|---|---|
| Día 1 | miércoles 16 de diciembre | El Hijo de Dios decide hacerse hombre |
| Día 2 | jueves 17 de diciembre | La Anunciación y el «sí» de María |
| Día 3 | viernes 18 de diciembre | El alma y el cuerpo del Niño Jesús |
| Día 4 | sábado 19 de diciembre | La humildad y la oración de Jesús antes de nacer |
| Día 5 (hoy) | domingo 20 de diciembre | La espera de María |
| Día 6 | lunes 21 de diciembre | El censo del emperador y el camino a Belén |
| Día 7 | martes 22 de diciembre | El viaje de María y José hacia Belén |
| Día 8 | miércoles 23 de diciembre | No había lugar en la posada |
| Día 9 | jueves 24 de diciembre | El nacimiento de Jesús en Belén |
En la página de la Novena de Aguinaldos completa están el orden explicado, la historia, los juegos de aguinaldos y el PDF para imprimir.
Fuente
Texto tradicional de la Madre María Ignacia (Bertilda Samper Acosta), Novena del Niño Dios, aprobada en Bogotá en 1910, de dominio público, sobre la novena de fray Fernando de Jesús Larrea. Página preparada por el seminarista Giuseppe para biddingprayers.com.