Novena de Aguinaldos día 9 (24 de diciembre): consideración y oraciones completas

Día 9 de la Novena de Aguinaldos (Novena de Navidad): jueves 24 de diciembre de 2026. La consideración de hoy trata sobre el nacimiento de Jesús en Belén. Abajo está la novena completa de esta noche, en el orden en que se reza: solo la consideración cambia de un día a otro.

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Señal de la cruz

Quien dirige comienza: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. Muchas familias rezan también un acto de contrición.

Oración para todos los días

Benignísimo Dios de infinita caridad, que tanto amasteis a los hombres, que les disteis en vuestro Hijo la mejor prenda de vuestro amor, para que hecho hombre en las entrañas de una Virgen, naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio; yo, en nombre de todos los mortales, os doy infinitas gracias por tan soberano beneficio. En retorno de él os ofrezco la pobreza, humildad y demás virtudes de vuestro Hijo humanado, suplicándoos por sus divinos méritos, por las incomodidades con que nació y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, dispongáis nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido, con tal desprecio de todo lo terreno, que Jesús recién nacido tenga en ellos su cuna y more eternamente.

Amén.

Se reza tres veces el Gloria al Padre.

Consideración del día 9

La noche ha cerrado del todo en las campiñas de Belén. Desechados por los hombres y viéndose sin abrigo, María y José han salido de la inhospitalaria población y se han refugiado en una gruta que se encontraba al pie de la colina. Seguía a la Reina de los ángeles el jumento que les había servido de humilde cabalgadura durante el viaje y en aquella cueva hallaron un manso buey, dejado allí probablemente por alguno de los caminantes que habían ido a buscar hospedaje en la ciudad.

El Divino Niño, desconocido por sus criaturas racionales, va a tener que acudir a las irracionales para que calienten con su tibio aliento la atmósfera helada de esa noche de invierno y le manifiesten con esto su humilde actitud, el respeto y la adoración que le había negado Belén. La rojiza linterna que José tenía en la mano iluminaba tenuemente ese pobrísimo recinto, ese pesebre lleno de paja, que es figura profética de las maravillas del altar y de la íntima y prodigiosa unión eucarística que Jesús ha de contraer con los hombres. María está en adoración en medio de la gruta, y así van pasando silenciosamente las horas de esa noche llena de misterio.Pero ha llegado la media noche y de repente vemos dentro de ese pesebre poco antes vacío, al Divino Niño esperado, vaticinado, deseado durante cuatro mil años con tan inefables anhelos. A sus pies se postra su Santísima Madre en los transportes de una adoración de la cual nada puede dar idea. José también se le acerca y le rinde el homenaje con que inaugura su misterioso e imponderable oficio de padre putativo del Redentor de los hombres.

La multitud de ángeles que descienden del cielo a contemplar esa maravilla sin par, deja estallar su alegría y hace vibrar en los aires las armonías de ese Gloria in excelsis, que es el eco de adoración que se produce en torno del trono del Altísimo, hecha perceptible por un instante a los oídos de la pobre tierra. Convocados por ellos, vienen en tropel los pastores de la comarca a adorar al “recién nacido” y a presentarle sus humildes ofrendas.

Ya brilla en Oriente la misteriosa estrella de Jacob; y ya se pone en marcha hacia Belén la caravana espléndida de los Reyes Magos, que dentro de pocos días vendrán a depositar a los pies del Divino Niño el oro, el incienso y la mirra, que son símbolos de la caridad, de la oración y de la mortificación.

¡Oh, adorable Niño! Nosotros también, los que hemos hecho esta novena, para prepararnos al día de vuestra Navidad, queremos ofreceros nuestra pobre adoración; ¡no la rechacéis!, venid a nuestras almas, venid a nuestros corazones llenos de amor. Encended en ellos la devoción a vuestra santa infancia, no intermitente y sólo circunscrita al tiempo de vuestra Navidad, sino siempre y en todos los tiempos; devoción que fielmente practicada y celosamente propagada, nos conduzca a la vida eterna, librándonos del pecado y sembrando en nosotros todas las virtudes cristianas.

Para los niños: En una cueva, al lado de un buey y un burrito, nació Jesús, y los ángeles cantaron de alegría.

Para conversar en familia: ¿Qué regalo le vamos a dar esta noche al Niño Jesús?

Oración a la Santísima Virgen

Soberana María, que por vuestras grandes virtudes y especialmente por vuestra humildad, merecisteis que todo un Dios os escogiese por madre suya: os suplico que Vos misma preparéis y dispongáis mi alma y la de todos los que en este tiempo hiciesen esta novena, para el nacimiento espiritual de vuestro adorado Hijo. ¡Oh dulcísima Madre! Comunicadme algo del profundo recogimiento y divina ternura con que le aguardasteis Vos, para que nos hagáis menos indignos de verle, amarle y adorarle por toda la eternidad.

Amén.

Se reza el Avemaría (muchas familias rezan tres).

Oración a San José

¡Oh santísimo José, esposo de María y padre adoptivo de Jesús! Infinitas gracias doy a Dios porque os escogió para tan altos ministerios y os adornó con todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza. Os ruego, por el amor que tuvisteis al Divino Niño, me abraséis en fervorosos deseos de verle y recibirle sacramentalmente, mientras en su divina Esencia le veo y le gozo en el cielo.

Amén.

Se reza un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

Gozos

Se cantan o se rezan a coro. Una persona (a menudo un niño) dice cada estrofa y todos responden con el estribillo.

Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven, no tardes tanto!

¡Oh Sapiencia suma del Dios soberano,
que a infantil alcance te rebajas sacro!
¡Oh Divino Niño, ven para enseñarnos
la prudencia que hace verdaderos sabios!
R. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

¡Oh Adonai potente que a Moisés hablando,
de Israel al pueblo diste los mandatos!
¡Ah! ven prontamente para rescatarnos,
y que un Niño débil muestre fuerte brazo!
R. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

¡Oh raíz sagrada de Jesé, que en lo alto
presentas al orbe tu fragante nardo!
¡Dulcísimo Niño que has sido llamado
lirio de los valles, bella flor del campo!
R. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

¡Llave de David que abre al desterrado
las cerradas puertas de regio palacio!
¡Sácanos, oh Niño con tu blanca mano,
de la cárcel triste que labró el pecado!
R. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

¡Oh lumbre de Oriente, sol de eternos rayos,
que entre las tinieblas tu esplendor veamos!
¡Niño tan precioso, dicha del cristiano,
luzca la sonrisa de tus dulces labios!
R. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

¡Espejo sin mancha, Santo de los santos,
sin igual imagen del Dios Soberano!
¡Borra nuestras culpas, salva al desterrado
y, en forma de Niño, da al mísero amparo!
R. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

¡Rey de las naciones, Emmanuel preclaro,
de Israel anhelo, Pastor del rebaño!
¡Niño que apacientas con suave cayado
ya la oveja arisca, ya el cordero manso!
R. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

¡Ábranse los cielos y llueva de lo alto
bienhechor rocío, como riego santo!
¡Ven hermoso Niño, ven Dios humanado!
¡Luce hermosa estrella,
brota, flor del campo!
R. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

¡Ven, que ya María previene sus brazos,
do su Niño vean, en tiempo cercano!
¡Ven, que ya José, con anhelo sacro,
se dispone a hacerse de tu amor sagrario!
R. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

¡Del débil auxilio, del doliente amparo,
consuelo del triste, luz del desterrado!
¡Vida de mi vida, mi Dueño adorado,
mi constante amigo, mi divino hermano!
R. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

¡Véante mis ojos de ti enamorados!
¡Bese ya tus plantas!
¡Bese ya tus manos!
¡Prosternado en tierra, te tiendo los brazos,
y aún más que mis frases te dice mi llanto!
R. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

¡Ven, Salvador nuestro, por quien suspiramos,
ven a nuestras almas, ven no tardes tanto!

Oración al Niño Jesús

Acordaos ¡oh dulcísimo Niño Jesús!, que dijisteis a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento, y en persona suya a todos vuestros devotos estas palabras tan consoladoras para nuestra pobre humanidad agobiada y doliente: “Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado”. Llenos de confianza en Vos, oh Jesús, que sois la misma verdad, venimos a exponeros toda nuestra miseria. Ayudadnos a llevar una vida santa, para conseguir una eternidad bienaventurada. Concedednos por los méritos de vuestra encarnación y de vuestra infancia, la gracia de la cual necesitamos tanto. Nos entregamos a Vos, ¡oh Niño omnipotente! seguros de que no quedará frustrada nuestra esperanza y de que en virtud de vuestra divina promesa, acogeréis y despacharéis favorablemente nuestra súplica.

Amén.

Se termina con villancicos y la señal de la cruz.

Los demás días

¡Feliz Navidad! Con este noveno día termina la novena. Esta noche se celebra la Misa de Nochebuena, la Misa de Gallo, y mañana, 25 de diciembre, la Natividad del Señor.

DíaFecha (2026)Tema
Día 1miércoles 16 de diciembreEl Hijo de Dios decide hacerse hombre
Día 2jueves 17 de diciembreLa Anunciación y el «sí» de María
Día 3viernes 18 de diciembreEl alma y el cuerpo del Niño Jesús
Día 4sábado 19 de diciembreLa humildad y la oración de Jesús antes de nacer
Día 5domingo 20 de diciembreLa espera de María
Día 6lunes 21 de diciembreEl censo del emperador y el camino a Belén
Día 7martes 22 de diciembreEl viaje de María y José hacia Belén
Día 8miércoles 23 de diciembreNo había lugar en la posada
Día 9 (hoy)jueves 24 de diciembreEl nacimiento de Jesús en Belén

En la página de la Novena de Aguinaldos completa están el orden explicado, la historia, los juegos de aguinaldos y el PDF para imprimir.

Fuente

Texto tradicional de la Madre María Ignacia (Bertilda Samper Acosta), Novena del Niño Dios, aprobada en Bogotá en 1910, de dominio público, sobre la novena de fray Fernando de Jesús Larrea. Página preparada por el seminarista Giuseppe para biddingprayers.com.